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EL REDCUADRO

El Rey, de motor a reductora

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura2 min
Opinión21-12-2003

Al hijo, como Atleti rima con Leti en los chistes, Gil le entregó solemnemente una camiseta colchonera como un madrigal de Petrarca, con el nombre de la amada. Aunque Gil, como comprenderán, creerá que Petrarca es un centrocampista brasileño que quiere fichar la competencia merengue. Eso, al hijo. Y al padre, de puro milagro no le regaló Ernest Benach una camisa negra. La camisa negra es por lo visto prenda de uniformidad en la Esquerra. En los telares de Tarrasa habría un excedente de popelín para camisas negras que iban a exportar en 1945 a Italia y que quedó colgado con la caída de Mussolini. Y los de Esquerra, tan suyos, están dispuestos a poner de moda esa tela para que los fabricantes vendan hasta la última vara, la pela es la pela. Y de paso, democratizan el mal recuerdo fascista de las camisas negras, lo que es de agradecer. Con camisa negra apareció Carod-Rovira la noche triunfal y electoral. En la "foto finish" de acabar con el pujolismo a cualquier precio, el tercero fue proclamado vencedor en la línea de llegada, por lo que pensé que la camisa negra era el maillot amarillo de la Volta a Cataluña. Que ahora es cuando de verdad le van a dar la Volta a Cataluña y a la tortilla de Pujol. Y la camisa negra de uniforme llevaba también Benach cuando fue elegido president(e) del Parlament(o): verán que ya uso el catalán como lengua cooficial. Benach va a todas partes con su camisa negra de Eugenio el de los chistes o de palmero de Peret. Mas cuando baja a Madrid, se la quita. Como sabía que el Rey no lo recibiría de uniforme, Benach fue a La Zarzuela de paisano: de España, camisa blanca. La camisa negra de ERC, como la procesión, iba por dentro. Por eso a Benach le faltó tiempo para contar lo que le dijo el Rey. Casi como el otro cuando se acostó con Ava Gadner. Salió corriendo para contar que la audiencia había sido "cordial y tranquila". ¿Qué esperaba? ¿Que el Rey le diera dos hostias, por republicano? No hay nada que le guste al Rey más que un republicano. Le gusta un republicano más que un barco o una moto, que ya es decir. Con los republicanos es que lo borda. Lo bordaría con Benach y habrá de bordarlo con Carod. Como, sin que lo sepamos, lo estará bordando con Ibarreche. El palmero de Peret de Carod salió encantado de haberlo conocido, "hablando se entiende la gente". Areilza dijo en la transición que el Rey era el motor del cambio. Un Areilza de ahora habrá de empezar a decir que el Rey es la reductora de este coche que se ha quedado sin frenos.

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor