EL CONTRAPUNTO
Perdiendo aceite
Por Juan Emilio Maíllo
2 min
Opinión08-07-2001
Llevaba un tiempo callada nuestra amiga Celia, pero ya ha vuelto por sus fueros. Ahora le ha tocado el turno al aceite de orujo. La medida de retirar del mercado este producto puede considerarse adecuada o inadecuada, en función de unos niveles de alfabenzopireno que, legalmente, no están regulados. Pero sea como fuere, lo cierto es que la máxima autoridad sanitaria de este país ha vuelto a confundirse en la forma. Por un lado, presume de haber tomado la decisión ella sola, sin consultar al resto de ministros implicados por la retirada del aceite ni al presidente, que andaba por México bastante ocupado y no debía ser cuestión de molestarle. En el gabinete de Aznar, el malestar por Celia crece cada día. Desde el presidente, hasta los ministros del ala económica, como Rato o Arias Cañete, están bastante cansados de su compañera. En la decisión de Villalobos chirrían demasiados asuntos: se hace referencia a unos análisis de un aceite cuyos resultados estaban en poder del Gobierno desde mediados de junio; ya a primeros de año, el Centro Superior de Investigaciones Científicas había detectado aceites con un nivel alto de alfabenzopireno; mientras Agricultura trataba de acordar con los productores la retirada de los aceites y cambiar el método de producción, Celia irrumpe cual elefante en cacharrería y ordena retirar todos los productos sin consultar con nadie y, además, guardando un mutismo absoluto durante tres días. Una vez más, aunque la medida se haya tomado correctamente, Celia se ha vuelto a equivocar. Ha generado dudas en la población; ha dejado el nombre del aceite en un lugar delicado, con las consiguientes repercusiones para las exportaciones de uno de los productos estrella de España. Aznar tiene cada día más motivos para cambiar su gabinete, pero parece que esta vez tampoco toca. La soberbia no suele ser buena consejera y a Aznar será difícil verle reconocer un error. Por si acaso, seguiremos esperando.






