ANÁLISIS DE LA SEMANA
Voluntarios

Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad05-12-2003
Es triste que se haya puesto de moda ser voluntario. Más triste aún cuando un joven quiere serlo allá donde ha habido una gran catástrofe. Y hace cientos de kilómetros para ayudar. Todos los años un día rinde homenaje a las miles de personas que echan una mano sin esperar nada a cambio. La mayoría son mujeres jóvenes. Pero es una lástima. Da pena que haya miles y miles de voluntarios, porque eso significa que hay muchas más personas que les necesitan, que sufren, que requieren ayuda. La palabra "voluntario" no debería existir. En el concepto de humanidad entra también en el de ayudar al otro. Y para colaborar en mejorar la vida del vecino que sufre aquí al lado no tiene que ocurrir una gran catástrofe. Todos los días hay millones de pequeñas catástrofes que pasan inadvertidas. Pequeñas catástrofes sin voluntarios. Y es una pena. Ahora se acercan las Navidades y se pone todavía más de moda la palabra "solidaridad", un concepto que parece que sólo dura lo que un juguete nuevo en las manos de un niño. Es triste que sólo unos pocos días del año uno sienta compasión del ciego, del paralítico, del inmigrante o del preso, mientras el resto del año las prisas lo pueden todo, y no hace falta jueces para juzgar, que ya juzga la sociedad, ni culpables, ni testigos. Quizás hacen falta voluntarios para explicar qué significa la palabra "humanidad".
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






