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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Constitución europea

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura1 min
Economía07-12-2003

Si en el interior de cada país seguimos armándola con las constituciones (reformarlas, no reformarlas, inventar planes alternativos…), ¿cómo nos vamos a poner a pensar en una Constitución europea? Reflexionemos por un momento sobre el grado de unión, de acuerdo, en las discusiones que se necesitarían, en el tiempo que habría que invertir, en la pertinencia de los representantes nombrados para ello, en la magnitud del espacio que el proyecto constitucional tendría que abarcar. Sólo de intentar imaginar semejante mastodonte con una mente finita se nubla la vista. Aquí, Francia y Alemania van por un lado, y la buena marcha de la zona euro, por otro. Tanto es así que Alemania tiene que andar echando parches por donde puede y, aun así, los dos estados estamentalmente privilegiados se salen con la suya. Cuando la economía de estos dos va bien, las exigencias a los demás estados deben aplicarse sin piedad. Cuando el resto de los países son los adelantados, resulta que hay que hacer una paradita para esperar. Lo curioso es que el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, dice que la retirada de los aranceles a las importaciones de acero en Estados Unidos es una demostración de la unión de la UE. Más bien, es una muestra de lo listo que es Bush cuando llegan las elecciones y cuando no le apetece pagar un dinerito extra. Si los problemas con el acero se hubieran producido en el interior de Europa, ya habríamos visto lo maravillosa que iba a ser la cohesión europea.

Fotografía de Gema Diego