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ACEITE DE ORUJO

El aceite de orujo y el benzopireno

Por Javier BragadoTiempo de lectura1 min
Sociedad08-07-2001

Los aceites de oliva de orujo se obtienen al extraer con disolventes el producto de la pulpa y los huesos de aceituna que han quedado en las prensas durante la elaboración de otros aceites. Estos deshechos se calientan hasta los 1.200 grados y es aquí cuando aparecen los benzopirenos, que deben ser eliminados en su posterior fase de refinamiento.

El aceite de orujo se elabora de esta manera desde 1997 con subvenciones oficiales para sustituir el proceso antiguo, en el que no había benzopirenos pero sí alpechín, un producto muy contaminante. Actualmente, el aceite de orujo supone el 8 por ciento del total de la producción de aceite de oliva y de las 90.000 toneladas que se producen, sólo se destinan 10.000 al mercado exterior. No existe ningún límite legal ni en la Unión Europea ni en España sobre el límite de benzopirenos -aunque sí recomendaciones- y tras la alarma sanitaria emitida también se ha confirmado desde el Ministerio de Sanidad español que ya se trabaja en la elaboración de una ley. Esto se debe a que se desconocen las dosis exactas de este elemento que pueden ser perjudiciales. De hecho, se trata de un cancerígeno potencial, pues sólo su consumo prolongado puede desembocar en efectos nocivos para la salud ya que el organismo es capaz de eliminar dosis bajas de benzopirenos. No obstante, los científicos aseguran que su consumo puede producir a corto plazo gastroenteritis, diarrea o dolor de estómago. En cambio, a largo plazo puede acabar en procesos cancerígenos, especialmente del aparato digestivo. Pero no sólo el aceite de orujo de oliva contiene benzopirenos. Por ejemplo, un cigarrillo incluye la misma cantidad de este elemento que cien botellas de aceite orujo de oliva. También producen benzopireno los hornos industriales, los incendios en pozos petrolíferos, los fuegos naturales, la combustión de gasolina sin plomo o de las pastillas de queroseno que se emplean en las barbacoas. Incluso alimentos que se cocinan directamente sobre brasas, como las carnes a la parrilla o las pizzas calentadas en hornos contienen ciertas dosis de benzopirenos.

Fotografía de Javier Bragado