ANÁLISIS DE LA SEMANA
-Un lugar, le preguntaron –Euskadi, respondió

Por Amalia Casado
4 min
España27-07-2003
Por primera vez en la historia de la democracia española, una mujer aterriza en la cúpula del Ministerio Fiscal. Es Pilar Fernández Valcárcel, y será fiscal de Sala del Tribunal Supremo. Curiosamente, hace casi 20 años, otra mujer alcanzaba las más altas cotas de poder, entonces reservadas aún más que hoy a los hombres, siendo la primera mujer que ocupaba una vocalía en el Consejo General del Poder Judicial. Su ascenso fue gracias a la promoción del Partido Socialista en el que aún no militaba. Llegó a ser ministra de Asuntos Sociales de la mano de Felipe González. Aguerrida feminista, sus memorias, publicadas en 2001, aún supuran un cierto aire de feminismo nostálgico con el título “El poder es cosa de hombres”. Se trata de Cristina Alberdi. De familia acomodada, fue una de aquellas mujeres y hombres que vivieron la transición, la ilusión del cambio y la renovación, el privilegio de compartir en el ámbito internacional la honorable misión de dirigir el gran barco del mundo a estadios de mayor justicia y humanidad. Después vivió en primera fila los posteriores años del desencanto y, finalmente, el hundimiento de un partido que había renunciado a su misión y que pereció, hasta hoy que no levanta cabeza, en el fango de sus propias heces. Cristina Alberdi esta semana ha saltado a primera línea de los titulares informativos con su crítica al actual comportamiento de la Federación Socialista Madrileña. Conoce buien la FSM, pues la presidió desde 1997 hasta 2000. Entonces, la lucha de poderes entre las familias socialistas dentro de la FSM daba lugar a intrigas de las cuáles una tuvo como víctima a la propia Alberdi: Joaquín Leguina fue elegido, a sus espaldas, candidato del socialismo a la Alcaldía de Madrid. La historia se repite. En este caso, una mujer llamada Trinidad Jiménez se antepuso al ofrecimiento de Leguina para presentarse a las elecciones municipales madrileñas. La victoria de Gallardón sobre la elegida de Zapatero dio lugar a numerosas críticas hacia el secretario general, que ya no puede evitar ser criticado, dentro y fuera, ante cualquier decisión que toma y, sobre todo, por las que deja de tomar. Alberdi no es capaz de poner las cartas sobre la mesa cuando en sus memorias le llega el momento de hablar de la corrupción de Estado protagonizada por el PSOE en sus últimos años. Pero Alberdi sí lanza ahora su más feroz crítica a las luchas de poder dentro de la FSM. Si Felipe González llegó a decir de la FSM: “Es una olla de garbanzos a presión”, Alberdi cree que hoy es necesario depurar responsabilidades, apunta a José Blanco como cabeza a guillotinar y sugiere la convocatoria de un Congreso Extraordinario en el que aclarar el modelo de Estado que propone el PSOE. Eso ayudaría a definir dónde quedan los “exotismos” de un Maragall al más puro estilo Ibarretxe cuyo borrador para una Euskadi Libre Asociada comparaba Alberdi con “abrir en canal la Constitución”.A pesar de que el PSOE ha cerrado filas con el PP frente a la amenaza de Ibarretxe, la incapacidad de Zapatero para controlar sus filas es innegable. Alberdi ha calificado e “ridícula” la estrategia del PSOE en la gestión de la crisis de Madrid, porque ha intentado urdir una trama inmobiliaria para acusar al PP “sin pruebas” en lugar de depurar responsabilidades. Dicho y hecho: ya la están arrinconando. Por hablar, Alberdi será sustituida por Antonio Romero en el Comité de Campaña para las elecciones de octubre. Cierto que la semana pasada se hablaba de que Inés Alberdi, hermana de Cristina Alberdi y número dos en la lista de PSOE a la Comunidad de Madrid, podría sustituir a Rafael Simancas en las próximas elecciones. Demasiado obvio para ser la causa –al menos, la única- de las declaraciones de Alberdi. José Luis Balbás declaraba la semana pasada que aumenta la presencia y presión de la vieja guardia del PSOE felipista, y es posible que todo tenga relación. Cuando Alberdi editó sus memorias, El Mundo publicaba una entrevista con ella. - “Un lugar”, le preguntaban - “Euskadi”, respondió. Quien sabe si algún día, ahora que ya no se precisa pasaporte para circular por la Unión Europea, tenga que presentarlo para visitar su lugar preferido.
Seguir a @AmaliaCasado

Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






