Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

EL REDCUADRO

El gato de Beckham

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura3 min
Opinión06-07-2003

Beckham ha hecho madridistas hasta a los gatos. Lo cual no es difícil. A los habitantes de la Villa y Corte llamaban de antiguo gatos, por cómo treparon por las murallas cuando Alfonso VI la ganó a los moros, perdón, a los magrebíes. Cuando Victoria Adams salía de la solemne entronización de su marido, una forofa merengue le entregó un gatito completamente blanco de diecisiete días de vida. Un adorable gato callejero, declaradamente madridista en su blancura. Derrochando imaginación, la oferente le había puesto de "Blanquito". Desmentía así la frase de Deng Xiaoping que González hizo famosa: "Gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones". En absoluto. El Real Madrid demuestra que lo importante es que el gato sea blanco, aunque no cace ratones. El propio Beckham, de tan elegantes movimientos, armónica anatomía y sedoso pelo, quizá sea en realidad un enorme gatazo blanco, Deng Xiaoping según Florentino Pérez: lo importante es que venda camisetas blancas, aunque no cace ratones, digo, marque goles. Sabemos qué ha sido de Victoria Adams y de David Beckham, de veraneo tras bailar el merengue de la presentación. Pero no sabemos qué ha sido de "Blanquito". Lo llevarían probablemente a la suite del Hotel Fénix. Lugar absolutamente inadecuado para un gato. De esos lujosos y enormes cuartos de hotel suele afirmarse que pueden correr caballos, pero no se dice nada de los gatos. Como escribo con gato al lado, porque tengo un gato que es mi "thinking tank" en felinas materias, él hace una interpretación distinta de los hechos. Mi gato "Remo", un litergato que hace Litergatura, me interpretó así la noticia mientras leía conmigo, como todas las mañanas, el periódico: "Mira, a Blanquito, un colega mío madrileño de apenas un mes, le han regalado para que se entretenga y juegue con ella una mascota humana, a la que ha puesto de nombre "Victoria Adams". Es pareja de otra mascota que también le han regalado, a la que llaman "Beckham". Son macho y hembra, de raza inglesa, monísimos...". Esto sería lo lógico, que Blanquito, sin comillas, acabara domesticando a "Victoria" y "Beckham", la pareja de humanitos tan guapos que le han regalado, y que les permitiera vivir en su casa. Me temo que no será así. En este comienzo del verano, "Blanquito" será probablemente el símbolo de miles de animales de compañía abandonados porque sus dueños se tienen que ir de vacaciones. Estará quizá a estas horas como miles de perros y de gatos, buscándose el pobre la vida por la calle... hasta que lo mate un coche. Pasa con los animales como con los humanos. Es muy fácil y demagógico preocuparse por los lejanos niños de Chernobyl o del Sahara y traerlos de vacaciones, pero nos olvidamos de los cercanísimos gitanitos de nuestros suburbios. Es muy fácil y demagógico preservar el lince ibérico, el águila real, el quebrantahuesos, pero no se impide que sean cruelmente abandonados miles de perros y de gatos, ilusión de los niños un día, pero estorbo, como los abuelos, a la hora del veraneo. A mal sitio y en mala hora has llegado, "Blanquito", hijo...

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor