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EE.UU. no levanta cabeza

Por Alejandra RedondoTiempo de lectura1 min
Economía23-05-2003

El mundo se alza inquieto ante el riesgo de una devaluación en la fortaleza que siempre ha caracterizado a la economía estadounidense. El gigante con pies de barro ve amenazada su buena marcha. Tal y como el Fondo Monetario Internacional (FMI) había advertido la semana pasada, la Reserval Federal toma ahora la palabra.

Así, la posibilidad de una deflación, consistente en la combinación de bajo crecimiento y precios al consumo, y a la vez letal para el buen funcionamiento de un país, es claramente patente en el futuro económico mundial. La incertidumbre se apodera de las principales mentes embarcadas en la cuestión. Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, ha señalado que todavía no dispone de información suficiente para “una evaluación concluyente sobre la fortaleza económica", a pesar de que lo más probable es que se produzca un ritmo de crecimiento y de inflación bajos. Los riesgos de una situación deflacionista no serían oportunos, y por ello insistió en lo perjudicial de una posible impasibilidad. En este contexto, las empresas poseen destacada importancia. Con la inquietud supuesta tras conocer los "decepcionantes" datos económicos del país, Greenspan ha pedido a éstas que no tomen posturas conservadoras ya que, de hacerlo, se pondría en alto riesgo la reactivación requerida. La reciente subida del precio del petróleo, así como el persistente debilitamiento del dólar con respecto al euro, son factores decisivos por los que el presidente de la Reserva Federal se mostró también preocupado. De continuar así la situación, los tipos de interés intercambiarios experimentarán también tendencias a cero. Ante este visible achaque, Greenspan optó por rebajar los tipos del 6,5 al 1,5 por ciento. Calificado como "el movimiento más agresivo en la historia de la Reserva Federal", el presidente es consciente del poco efecto que tal devaluación ha supuesto, más si se considera el déficit de 400.000 millones de dólares del país. Ante las complicadas posibilidades de recuperación a corto plazo, las más ávidas mentes económicas apuran sus opciones por conseguir elevar al gigante, de nuevo, a la altura por la que siempre se ha caracterizado.

Fotografía de Alejandra Redondo