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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Joven

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad04-05-2003

Por su biografía han pasado ocho décadas, pero es alucinantemente joven. Puede vivir cinco minutos o cinco años. En su persona es complicado pronosticar si cuando dice “¡Hasta siempre!” será así o volverá de nuevo. No puede predecirse de él, pues sorprende. Su aspecto es frágil, como si tuviese los huesos de cristal. Le tiembla el pulso y se fatiga por los años y la enfermedad. Parece que en cada paso que da la torpeza le hará caer. Mas, bajo las vestiduras blancas y la urna delicada y longeva de su cuerpo, a pesar de las canas, está un espíritu más vivo que el de un recién nacido que acaba de ver la inmensidad de la luz, de una luz nueva. Su pasión es más fuerte que la del joven que se enamora por primera vez. También es sereno, regala tranquilidad, la de un hombre que ya está de vuelta de todo, que ha experimentado todo. Todo lo ha vivido: ha tropezado tanto o más que los demás y ha caído para después volverse a levantar como aquél recién nacido. Debajo de todo envoltorio material, detrás de las vestiduras blancas del Papa se aloja la perspectiva de un anciano sabio que sabe la edad que tiene y que la vida puede despedirse de él en cualquier momento. Pero parece darle igual, porque sabe que su filosofía cristiana vale para todos, que es universal, que el mensaje que transmite es patrimonio del mundo. Todo eso lo sabe el joven Karol Wojtyla, el escalofriantemente joven Papa que ha visitado Madrid. Y escalofriantemente sabio. En la capital de España ha dicho que “el drama de la cultura actual es la falta de interioridad, la ausencia de contemplación. Sin interioridad la cultura carece de entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma. ¿De qué es capaz la humanidad sin interioridad?” La respuesta, evidentemente, estará dentro. Porque dentro de todo esto tiene que haber algo. Dentro y detrás. Algunos dirán que alrededor de Juan Pablo II habrá muchos trucos, muchas farsas. Pero tiene que haber algo más. Tiene que haber Alguien que conozca el secreto de la eterna juventud.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo