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APUNTES DE BANQUILLO

La reválida de ‘MJ’

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes20-04-2003

Mal que pese a veces, sabemos demasiado bien que a todo hijo de vecino –llámese o no Michael Jordan– le llega la hora de las despedidas. La NBA, con o sin el mejor jugador de todos los tiempos en sus filas, sigue teniendo alicientes de sobra: igual que sucedió en 1998, cuando ganó su último anillo con los Bulls, la liga ha demostrado que tiene figuras y mimbres de sobra para que el espectáculo no decaiga: Vince Carter, Kobe Bryant, Kevin Garnett, Allen Iverson, Shaquille O’Neal… y la legión extranjera, encabezada por Dirk Nowitzki, Pedja Stojakovic y –al menos en lo comercial, por ahora– el chino Yao Ming. De lo que no cabe duda es de que al tremendo carácter –ganador ante todo– del 23 de los Wizards le sienta como una patada en el trasero tener que irse de la competición con el sabor amargo de que sus compañeros no hayan sido capaces de seguirle en el esfuerzo por alcanzar los playoff. Pero los años no perdonan, y con 40 a cuestas, los problemas físicos eran ya demasiado evidentes como para evitar que el orgullo de Jordan fuera a quedar intacto. Se abre, por tanto, otra etapa en su carrera: la de directivo, de la que no salió demasiado bien parado –por cierto– en su anterior etapa en los Wizards. Aquí, sin embargo, Jordan va a tener que aprender de una experiencia que apenas tiene: es muy difícil conseguir imponer, de la noche a la mañana, la ambición por ganar. His Airness va a necesitar bastante mano izquierda para negociar fichajes, mucha modestia para reconocer los errores –no parece que esté sobrado– e infinita paciencia para saber valorar los pequeños logros de sus compañeros, que a menudo son importantes para conseguir los grandes objetivos a los que aspira. Puestos a pedir, lo ideal sería que MJ tuviese en su proyecto crear una cultura deportiva, al estilo europeo, en lugar de desdeñar los orígenes de aficionado pos los que él, como cualquier atleta, ha pasado. O bien, dado que en la Unión no basta con intentar ganar, aunque sea a costa de ser segundo, crear un equipo capaz de crear un modelo de franquicia ganador. Tarea difícil, porque cuesta inventar en un mundo con una competencia tan feroz, y en el que más de medio siglo de experiencia –los que tiene la NBA– hay directivos mucho más preparados que Jordan. Veremos si es capaz de trabajar en equipo.

Fotografía de Roberto J. Madrigal