CATÁSTROFE NATURAL
Más de 300 personas quedan sepultadas en un pueblo minero de Bolivia
Por Miriam Alvite
1 min
Sociedad04-04-2003
"Estábamos en la escuela cuando oímos que el cerro se caía... salimos y vimos cómo se llevó todo... lloramos mucho", dijo Brian Jurado, un niño de 11 años, uno de los 200 niños que salvaron sus vidas mientras asistían a clases en la escuela, que no fue afectada por corrimiento de tierra. Alguno de los niños ahora están huérfanos al desaparecer sus padres y familiares. El desastre ocurrió cuando el cerro Pucaloma se desmoronó el lunes de la semana pasada "con un estrépito infernal" sobre las casas, según testigos.
El gobierno boliviano, a través de su presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, declaró al poblado zona de desastre y calamidad pública. La gente manifiesta su dolor y la gran impotencia que sintieron en el momento del desastre. Margarita Esquivel, miembro de una pequeña familia de lavadores de oro dice: "Perdí todo en la casa que se llevó el cerro, junto a mi esposo y a mi hijito", ella se salvó porque fue un momento a comprar al mercado unos minutos antes del desastre. "La impotencia es terrible", agregó. Chima el jueves despertó con la llegada bomberos españoles, suministros estadounidenses, alimentos de China y socorristas de Perú como muestra de solidaridad para enfrentar la tragedia. Pero el gobierno declara que ya poco se puede hacer. Un médico de una patrulla sanitaria dijo que "la gente está resignada a que nunca se sabrá cuántas personas murieron", y muchos de los desaparecidos se teme que nunca serán reclamados. Algunos vecinos de Chima quieren que la zona afectada por el desastre, un 40 por ciento del pueblo, se convierta en un campo santo, pero la cooperativa Aurífera Chima Limitada rechaza la posibilidad ya que es una zona donde se operaba en busca de oro. Los lugareños acusan directamente a la cooperativa como la responsable del deslizamiento, por haber usado de un modo indiscriminado un elevado número de dinamita. Alguno lugareños insistían en que había que linchar a los cooperativistas, pero la mayoría pedía justicia. Hasta el momento se cree que las numerosas perforaciones que los mineros efectúan en la explotación de oro, junto a intensas lluvias en la región, son las supuestas causas del desmoronamiento del cerro sobre el poblado.





