Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE LA SEMANA

Compañeros

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad09-03-2003

Se ha celebrado el Día de la Mujer trabajadora y todavía alguna se pregunta qué es lo que hay que celebrar y por qué hay que hacer ese día cosas que harían los hombres. Curioso. Para reivindicar igualdad de derechos hay que ser más mujer que nunca y, sobre todo, actuar como tal. No quiere ello decir trabajar ocho horas fuera de casa y otras ocho en el hogar. Tampoco significa silenciar los golpes, callarse de las injusticias, de la discriminación, soportar en el papel segundón que la cultura y no aspirar más. En el día de la mujer las féminas no deberían cargar contra los hombres, sino tratar de entenderse con ellos para que ellos las entiendan. Sólo conociéndolas podrán compartir al 50 por ciento las responsabilidades que les atañen a unos y a otros. Han de ser, en una palabra, compañeros. Es cierto que esa complicidad la impiden en muchas ocasiones los prejuicios, los radicalismos, esa abrumadora cifra de víctimas del maltrato doméstico -entre las que también hay hombres- y, fuera de España, las injusticias que sufren muchas mujeres en sociedades regidas por la sinrazón y el fanatismo. En la vida tienen lugar situaciones inexplicables a la luz de la lógica, hirientes desde la perspectiva de la moral. Y en muchas de esas situaciones, la gran mayoría de las víctimas son las mujeres. El mundo se ha escandalizado ante el embarazo y el debate posterior al aborto de la niña nicaragüense que fue violada. Pero el escándalo, que no entiende de sexos, atañe al origen del hombre, en sus dos géneros. Hasta que no se defina lo que significa el concepto vida no conviene jugar con lo que puede resultar peligroso. Un comité asesor del Gobierno español ha pedido que modifique la ley para así manipular embriones humanos. Ahora el debate está entre la ciencia y la moral, entre la vida y la investigación, quién tiene más derechos y hasta dónde llegan esos derechos. Quizás es que la sociedad no sabe que la libertad acaba donde empieza la del otro: el hombre, la mujer, el que va a nacer, el que quiere vivir más sano, el que se divierte, el que quiere descansar o el que hace ruido.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo