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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Lo mejor, enemigo de lo bueno

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura4 min
España05-01-2004

A propósito de que cada vez son más los jóvenes que acuden a las consultas de los psicólogos, Alberto Rojas desmenuzaba en un artículo los síntomas ante los que unos padres deben estar alerta porque podrían significar que su hijo necesita los consejos de un psicólogo. Y uno de esos síntomas es el de la “perfección”, que define, textualmente, como pensar “que se pueden alcanzar soluciones perfectas para todos los problemas”. Al margen de que quizás deberían ser los propios padres quienes inculcaran a sus hijos los valores y principios con que afrontar y convivir con la vida, -y serían necesarias menos visitas a los psicólogos-, la pregunta es si hay algún problema o conflicto que tenga, en este mundo, una solución perfecta. De una correcta respuesta a esta pregunta derivarían interesantes pautas de cómo valorar la acción política y la actuación de los políticos a la hora de resolver los problemas que surgen en las sociedades y organizaciones. Cómo valorar la reacción del Gobierno español ante la catástrofe del Prestige; cómo valorar las medidas del Gobierno para abordar el problema que más preocupa a los españoles, y que es el terrorismo; cómo valorar la actitud de la diplomacia y del Ministerio de Asuntos Exteriores ante el conflicto con Marruecos; cómo valorar el rigor con el que el Gobierno mantiene relaciones con el Ejecutivo de Juan José Ibarretxe. Por solución perfecta puede entenderse la que satisface los intereses de todas las partes. Maticemos: La que satisface íntegramente, los intereses de todas las partes. Respecto al Prestige, y ateniéndonos sólo a dos partes y dos intereses en juego, los de los partidos del Gobierno y de la oposición: la solución perfecta no existe. Porque lo que al Gobierno le interesa es que su imagen pública se mantenga limpia para ganar las próximas elecciones, y al partido de la oposición lo que le interesa es perjudicar lo suficiente al partido del Gobierno como para que pierda las elecciones. La satisfacción íntegra de los intereses de uno es incompatible con la satisfacción íntegra de los del otro. Lo mismo puede pasar con los marineros y los capos del narcotráfico: a unos les interesa no perder sus trabajos y poder seguir viviendo de lo que llevan haciendo durante generaciones, y a los otros les interesa que se queden sin trabajo para poder reclutar nuevos narcotraficantes. Está claro que la solución perfecta no puede definirse como se ha hecho líneas más arriba. La solución perfecta a un problema quizás podría definirse como aquella que se ajusta a la verdad. La solución perfecta es la solución justa, como consecuencia. Pero la Justicia absoluta difícilmente puede venir de manos de seres imperfectos como los hombres, por más que algunos piensen, equivocadamente, que el progreso llegará un día a su máxima cota cuando los hombres sean como dioses, capaces de crear y destruir a su placer. La realidad es que en Francia alardean de estar preparados para afrontar una marea negra, pero andan recogiendo tortas de petróleo con palitos como si se tratara de recoger papeles en Central Park a la antigua usanza, mientras en España, el despliegue de medios, por más que la oposición quiera cebarse para desprestigiar al Gobierno, merece un reconocimiento. La realidad es que ETA anda reclutando a adolescentes de la kale borroka porque se ha quedado sin efectivos, y que este Gobierno ha conseguido concienciar a los 15 de la Unión Europea de que el terrorismo es un problema grave que debe combatirse desde la unión de fuerzas, por más que le pese a Ibarretxe, y por más que el PNV haya intentado divulgar aquí y allá la curiosa e increíble historia de Aitor y el pueblo vasco oprimido por el malvado Estado español. La realidad es que, poco a poco, las relaciones con Maruecos se van clarificando, y que sacar los colmillos cuando de uno están abusando es tarea que a nadie gusta, pero es tarea necesaria e imprescindible. La realidad es que, gane o pierda las elecciones generales del 2004 y las más cercanas municipales y autonómicas, los miembros de este Gobierno han abordado grandes problemas con un talante de verdaderos hombres y mujeres de Estado, comprendiendo que lo mejor es enemigo de lo bueno.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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