ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Duque de Colombia

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional25-06-2018
Los colombianos confirmaron los pronósticos y dieron la victoria al conservador Iván Duque. En la segunda vuelta de los comicios presidenciales, la población tuvo que elegir entre un candidato de centroderecha, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe, o Gustavo Petro, representante de la izquierda y con postulados que rozan el populismo.
La elección de Duque como nuevo presidente de Colombia confirma que la mayoría prefiere no hacer experimentos políticos y apostar por la moderación y la estabilidad. El candidato conservador logró más de 10 millones de votos (54% de los sufragios) y obtuvo uno de los respaldos más altos de la historia colombiana.
El ejemplo de Venezuela ha estado muy presente, ya que algunas de las propuestas de Gustavo Petro han sido relacionadas con el chavismo. Cualquier riesgo de acabar como los vecinos venezolanos genera desazón en Colombia. No es para menos, observar cómo un país como Venezuela, tan rico en recursos naturales y que caminaba por la senda de la democracia (a pesar de los casos de corrupción que se registraban), ha acabado en la ruina, con parte de la población sufriendo escasez de productos básicos, con un incremento considerable de la inseguridad en las calles, con un deterioro democrático y conservando la corrupción no es muy alentador.
Los populismos de izquierda generan discursos que son como cantos de sirena, pues saben utilizar muy bien los tiempos y apelar a las emociones para conseguir apoyos y generar ilusión. Sin embargo, una vez que sus representantes llegan al poder, mucho de lo prometido cae en saco roto y la situación suele empeorar. Evidentemente, cada país tiene sus propias circunstancias y las consecuencias no siempre son iguales. Quizá por eso, las políticas esbozadas por Gustavo Petro lograron cautivar a más de ocho millones de votantes (el 42% de los sufragios).
El gran apoyo popular obtenido por Duque y los buenos resultados del derrotado Petro suponen una gran responsabilidad para el nuevo presidente. Este no debe defraudar a los que han confiado en él, pero también tiene que intentar satisfacer a quienes no le votaron. Es decir, dejar el tópico "presidente de todos los colombianos" y pasar a los hechos.
Iván Duque tiene que hacer frente a los importantes retos que afronta Colombia, entre ellos impulsar la economía, potenciar el bienestar social, acabar con la corrupción, reducir la violencia y analizar qué hace con el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El nuevo presidente es crítico con el documento firmado por su antecesor Juan Manuel Santos y quiere hacer modificaciones que den mayor reconocimiento a las víctimas de las FARC y reduzcan los privilegios políticos otorgados a los líderes de esta organización criminal. Aunque este punto es vital, pues ha de hallar una fórmula que permita hacerlo sin romper la esencia de lo pactado, los otros desafíos tampoco son baladíes. Por tanto, trabajo y dedicación no le van a faltar a Duque.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






