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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Ahora, los detectores

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura3 min
Internacional24-07-2017

Hacía tiempo que los medios de comunicación no se hacían eco del conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, esta disminución de la información no significa que allí esté más tranquila la situación y, ni mucho menos, que el problema se haya solucionado.

En los últimos meses, la actualidad internacional ha estado pendiente de otros asuntos como Corea del Norte, Venezuela, el terrorismo internacional o las polémicas de Donald Trump. La célebre cita de "no news, good news" (no hay noticias, buenas noticias) no se aplica al conflicto latente que enfrenta a israelíes y palestinos. Es decir, sigue habiendo enfrentamientos, pero tiene que ocurrir algún suceso de consideración para que los medios vuelvan a mirar hacia esa zona tan convulsa del planeta.

Como era de esperar, lamentablemente, la muerte y los disturbios regresan a la actualidad. Una vez más, se produce la trágica espiral de acción-reacción que tanto dolor y destrucción lleva provocando desde hace décadas. En este caso, el asesinato de dos policías israelíes a manos de ciudadanos árabes, en el acceso a la Explanada de las Mezquitas, provocó que el Gobierno de Israel colocara detectores de metales en las entradas de ese lugar de culto tan importante para los musulmanes.

Esta decisión no gustó a los líderes religiosos, que llamaron a los palestinos a manifestarse en contra de esas medias de seguridad porque creen que rompe el statu quo y da más protagonismo a Israel. Como era de esperar, el viernes, el día de la oración por antonomasia, los fieles acudieron en masa, no solo para rezar, sino también para mostrar su disconformidad.

Y como suele ocurrir cuando la tensión está larvada, hay desconfianza mutua y el odio se inculca de generación en generación, cualquier chispa hace que se prenda la mecha. El resultado: tres palestinos murieron y decenas resultaron heridos en los choques contra las fuerzas antidisturbios israelíes.

La Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo es un lugar sagrado y emblemático tanto para los musulmanes como los judíos. De hecho, es tal la sensibilidad que hay al respecto, que cualquier alteración siempre levanta ampollas y es mirada con lupa. En este caso, la cuestión afecta a la seguridad, tanto del interior como de las zonas aledañas.

Es cierto que colocar detectores de metales puede incomodar a más de uno, pero no debería pasar de ahí, ya que lo que se está haciendo es aplicar una medida de seguridad adicional a las ya existentes. En un mundo tan globalizado, el terrorismo puede golpear en cualquier parte y, especialmente, en las zonas donde puede sacar más rédito.

No es de extrañar que el entorno de la Explanada de las Mezquitas pueda ser un objetivo terrorista, no solo para grupos palestinos o ultraortodoxos judíos, sino también para el propio Estado Islámico. Cualquiera de ellos puede cometer un atentado masivo e indiscriminado para sembrar el caos y aumentar la tensión, algo que no beneficia en nada ni a israelíes ni a palestinos, ni, por extensión, a la comunidad internacional.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD