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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Padres nuestros cotidianos

Fotografía

Por Almudena Hernández Tiempo de lectura2 min
Sociedad20-03-2017

No sé lo que pasará por la cabeza de un hombre que desea tener un hijo, ni lo que siente cuando la mujer a la que ama le dice que va a ser padre. Tampoco puedo imaginar lo que para él significa el embarazo de su pareja, con el vaivén hormonal de ella incluido, cómo se estremece su corazón con la primera ecografía y cómo vuela su imaginación cuando, mucho tiempo después que ella, percibe un golpecito de la criatura en el vientre ajeno.

Tampoco resulta fácil de entender el vértigo de tener un pequeño ser en brazos tras la inconmensurable espera de la horita corta, ni el peso de sentirse obligado a proteger a su familia en la anhelada llegada a casa, o el desgarro más abrumador cuando expira la baja  de paternidad o sólo alcanza a llegar a casa para ver cerrados los pequeños ojitos tras una desesperante jornada de trabajo.

Lo de ser padre tampoco tiene que ser sencillo cuando los hijos crecen y quieren jugar o tienen sus primeros fracasos y peleas. Tampoco cuando hay que decidir el colegio donde sus vástagos pasarán más de una década ni permanecer firme para trasmitirles los mejores valores posibles y darles ejemplo. Lo de ser un padre así, que los hay y no son mirlos blancos, está devaluado, denostado y condenado al silencio tras titulares de machos alfas y corresponsabilidad porque, también, la realidad, además de sus crudezas, parece que tiene otras aristas que acallar.

No se trata, como anima un torpe anuncio de alimentación, de conceder caprichos para asegurarse que en un futuro alguien le cambiará la pila del sonotone. Ser padre tampoco es (o no tendría que ser) ni lo opuesto a ser madre ni su sustitución. Pero, además de tirones de orejas ante ciertas situaciones que protagonizan por la herencia del patriarcado machista, también tendrían que contar con oportunidades para ejercer como padres y eliminar del calendario un día que les homenajee (como el día de la madre) no es ninguna solución para los padres nuestros cotidianos.

Fotografía de Almudena Hernández