EL CONTRAPUNTO
Una solución no abortiva
Por Juan Emilio Maíllo
2 min
Opinión03-06-2001
11.000 según la Federación Nacional de Planificación Familiar, 18.000 según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Unas cifras que corresponden al número de embarazos no deseados que cada año se producen en adolescentes. Una situación que ha llevado a la comercialización de la denominada píldora del día después. Los sectores más conservadores de la sociedad, como algunas facciones del Partido Popular o, por supuesto, la Conferencia Episcopal, se han apresurado a decir que la píldora es abortiva, que España está cayendo en unos límites de depravación social propios de países nada recomendables como Holanda. Sin embargo, sectores del mismo partido en el Gobierno han resaltado que la píldora no es abortiva, ya que, precisamente, evita la gestación. Con tantos estudios como hay en uno y otro sentido, y con las consiguientes diferencias entre los expertos, me limitaré a señalar la conveniencia de esta píldora, aunque reconociendo que, en mi opinión, no es abortiva. Sólo atendiendo a las cifras, a los al menos 11.000 embarazos no deseados en adolescentes, se puede defender la necesidad de la píldora. Pero las cifras son frías. Se puede señalar la necesidad de defender los intereses del recién nacido, que dudosamente será bien educado por unos progenitores poco responsables. Se puede señalar el coste social de perder a 11.000 jóvenes cada año. Creo que la píldora del día después debe estar en cada farmacia, en todas, ya que no dejan de ser un servicio público. Y en los lugares donde los colegiados se nieguen a expenderla, los respectivos centros sociales deben garantizar el acceso a la misma a todos los jóvenes en igualdad. Que nadie venga con que vamos a hundir la natalidad. Ya está hundida, sin necesidad de píldora alguna. Los problemas de la falta de nacimientos son otros y bastante más graves.






