Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Corregir al que se equivoca

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad16-11-2016

Termina el Año de la Misericordia, ese que el Papa propuso para lograr un mundo más humano y que estos últimos días de Jubileo en Roma se ha simbolizado con peregrinos peculiares: presos y personas sin hogar. Quizás por eso de que los últimos serán los primeros, porque este Francisco pide que la humanidad se compadezca y actúe ante las injusticias que viven quienes están en las denominadas "periferias existenciales".

Y así han andado los católicos, repasando los actos de misericordia que propone este papa argentino cuyos gestos ya no sorprenden tanto al mundo como cuando salió aquella fumata blanca hace un par de años. O porque no se le da el altavoz suficiente para que lo que hace y dice sorprenda tanto. Por ejemplo, que si cada uno hiciésemos una obra de misericordia, la humanidad  viviría una tremenda revolución.

Resulta que las obras de misericordia son de lo más variado: desde visitar a los enfermos hasta dar sepultura a los muertos (vaya debate tonto que ha habido últimamente con las incineraciones, por cierto). Estas dos se incluyen entre las acciones "corporales", como también lo son dar de comer al hambriento y de beber al sediento, acoger al peregrino, vestir a quien está desnudo y visitar a los presos.

Prácticamente todas son una auténtica rareza en los tiempos que corren, especialmente las denominadas "obras de misericordia espirituales", otras siete recomendaciones para desarrollar la virtud de compadecerse del prójimo: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que se equivoca, perdonar al que nos ofende, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del otro y rezar por los vivos y por los difuntos.

Ahora es cuando una se plantea, si se propone cumplir con esta normativa misericordiosa ¿cómo hacer salir del error a los millones de personas que defienden ciertos ideales políticos o votan a un candidato perjudicial? ¿cómo tragarse uno el orgullo y perdonar a quien nos fastidió? ¿cómo soportar a las denominadas "personas tóxicas", cuando los manuales de autoayuda y los entrenadores personales recomiendan dejarlas de lado? y eso sin entrar en lo de rezar que, como se suele decir, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando atruena.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo