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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Bajo control

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura3 min
Internacional31-10-2016

Las empresas siempre quieren tener su producto bajo control. Es normal, es una forma de saber el stock, de poder manejarlo y de variar el precio atendiendo a las demandas de sus clientes.

Las grandes empresas tecnológicas y la irrupción de los dispositivos móviles han supuesto un cambio considerable en la vida de las personas. Ahora, priman la inmediatez y un mundo de servicios disponibles que, sin ninguna duda, facilitan la vida de los usuarios allí donde estén.

La gran mayoría de esos servicios son gratuitos para las personas, pero, realmente, no hay nada gratis, ya que todo tiene un coste para quien lo fabrica y para quien lo utiliza. Solo hay que pararse a pensar fríamente en la inmensa cantidad de dinero que ha tenido que invertir Google para crear Street View. Este sistema permite recorrer las calles y carreteras de medio mundo como si realmente se estuviera allí, gracias al trabajo previo de coches con cámara y la posterior edición de las imágenes. Algo parecido ocurre con los servicios de geolocalización, de correo electrónico y cualquier otro servicio que se ofrece de forma gratuita.

Las grandes multinacionales de Internet han sabido jugar muy bien sus cartas porque esta grandísima inversión, a coste cero para el usuario, ha cautivado a millones de personas en todo el planeta y, además, ha generado una necesidad de consumo.

Las empresas, como empresas que son, buscan obtener beneficios. Con las nuevas tecnologías, el producto ha cambiado. Ahora, el usuario no es el cliente de esas multinacionales, sino que es el producto, y este producto es usado para obtener beneficio. Todos los datos que las grandes corporaciones de Internet saben sobre sus usuarios crea patrones de información y consumo que son susceptibles de ser vendidos a los verdaderos clientes de esas compañías: los anunciantes.

Es decir, el producto (el usuario) sigue estando perfectamente controlado, como en el comercio tradicional. Aún hay personas que se escandalizan cuando se enteran de que su correo electrónico puede ser escaneado automáticamente para encontrar palabras clave que sirven para generar publicidad acorde a los intereses de los usuarios.

Como también ocurre en el comercio tradicional, el nuevo producto (usuario) también es apetecible para los amigos de lo ajeno. Un informe de Amnistía Internacional ha alertado sobre la necesidad de que los servicios de mensajería instantánea cuenten con medidas de privacidad y seguridad. Las comunicaciones corren el riesgo de ser capturadas por los ciberdelincuentes o de ser espiadas por las autoridades.

Ya se sabe que la información es poder. Y aquí el término "información" no se refiere únicamente a las noticias, sino a los datos personales, a las conversaciones, a los patrones de uso, a los movimientos plasmados en un mapa, a los historiales de compra... que aportan constantemente las personas en cualquier rincón del mundo.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD