ANÁLISIS DE ESPAÑA
Las dos nuevas Españas

Por Alejandro Requeijo
2 min
España31-10-2016
Por si alguien no se había percatado todavía, el último debate de investidura en el Congreso de los Diputados sirvió para trazar con claridad esa nueva línea divisoria que desde hace ya algún tiempo viene redefiniendo las dos Españas. El tradicional eje derecha-izquierda que debía helarnos el corazón se ha quedado obsoleto. Lo ha enterrado la antipolítica, que llega para preguntarnos qué nos emociona más, si un discurso de Rufián o el aplauso en el que PP, PSOE, Ciudadanos y PNV (14 millones de votos) aparcaron sus diferencias para recordar juntos que hasta la democracia tiene un precio. Y que muchas veces en este país ese precio fue incluso la vida.
Toca escoger entre rechazar un lanzamiento de objetos o dejarse agasajar por sus autores. Entre un punto y otro no cabe ambigüedad alguna. Toca elegir entre el respeto al reglamento, aunque a veces no nos guste, o la ruptura. La imagen de Iglesias instando a los suyos a abandonar la cámara porque no se le daba la palabra recordó al hermano de aquel emir de Kuwait que en el Mundial de España retiró a su selección del terreno de juego porque un árbitro no atendió a sus reclamaciones. No es muy distinto a lo que llevan años practicando los dirigentes independentistas catalanes cada vez que los tribunales frustran sus aspiraciones. Los mismos para los que Iglesias pide un trato especial.
La antipolítica no es un fenómeno nuevo. Algunos como Tardá llevan años ejerciéndola con entusiasmo sin que su carácter minoritario le permitiese otra valoración más allá de lo exótico. Si acaso contaba con el apoyo de los batasunos a quienes bastaba recordarles su pasado para devolverles al rincón de la vergüenza cada vez que asomaban más allá de la herriko taberna con la intención de impartir lecciones. Ahí seguirían de no haber sido por la llegada de Podemos, cuyo auge ha hecho necesario volver a ponerse en pie para reivindicar algunas conquistas que parecían indiscutibles.
Algunos como la antigua Convergencia o lo que queda de IU han corrido también a esconder la corbata en el fondo del cajón para despojarse del complejo de haber sido claves en eso que ahora denostan llamando el Régimen del 78. Con todos ellos (7 millones de votos), por cierto, era con quienes quería gobernar España Pedro Sánchez, líder de un partido que también se había podemizado, según lo describió Javier Fernández antes de que la gestora descabalgara a su secretario general. Y ya se verá si Sánchez tiene una segunda oportunidad. Si el debate de investidura fue sólo la antesala de lo que se avecina esta legislatura, entonces lo que hay en juego es mucho más que la derogación de una reválida o una negociación de presupuestos.
Seguir a @Alex_Requeijo

Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






