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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Un año perdido

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura3 min
Sociedad05-10-2016

Parece un apellido ligado a la tradición española. Los foráneos suelen sorprenderse de las continuas fiestas que tiene el calendario patrio, al margen de que sean mito o realidad o que haya más o menos polémicas por su origen, normalmente religioso. ¿Quién no se ha enterado, por ejemplo, de la prolongación de la próxima Feria de Abril de Sevilla? O ¿A quién no le toca la moral que haya otras elecciones el 25 de diciembre? (Aunque para evitar este supuesto parece haber más acuerdo político que para cuestiones más cruciales).

Parece que los españoles hemos versionado a nuestra manera la tradición hebrea del año sabático, que implica doce meses a la bartola tras seis años de esfuerzo continuado. Y, mientras los judíos celebran su año nuevo 5777, el año sabático político español sigue sumando días en una maraña de despropósitos, noes, gestoras, pactos y procesos electorales. Y algunas almas en pena marcan el paso de los atardeceres como si estuvieran en la cárcel, con una marca en la pared... 

No todos los ciudadanos tienen el cuerpo para fiestas y lo que muchos considerarán un año sabático o sin funciones, en realidad está siendo un año perdido

Está siendo un año sabático envenenado para los de siempre, que ven con impotencia y hartazgo cómo sus vidas dependen de los demás. Y eso es cosa seria. Hace unos días Cáritas reconoció que sí, que hay menos paro, que por primera vez en años de ha bajado de la cifra de 700.000 hogares en los que ninguno de sus miembros aportan ingresos, y que la crisis parece haber pasado para muchos. Pero la organización de la Iglesia también denunció que la pobreza se está enquistando en los más vulnerables, que hay más personas solas, que las familias monoparentales y las numerosas lo pasan peor que antes y que, pese a que atiende a unos dos millones de personas en España, tiene que dedicar más ayudas por persona que antes.

Apenas 24 horas después, en otra presentación a la prensa, Unicef y Oxfam Intermón, denunciaban que España lleva un año de retraso en la puesta en marcha de su compromiso en aplicar la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y que eso no es sólo una cuestión de puertas afuera, a nivel internacional, sino que también repercute en los colectivos más vulnerables en el país. Uno de cada tres niños, subrayaron, está en riesgo de pobreza y exclusión, y así el futuro se plantea con más nubarrones que luces.

Señores políticos, todos, dejen a un lado sus egos y batallas personales, sus eslóganes y discursos vacíos, y pónganse a trabajar por las personas. Por todas, no sólo por sus votantes o partidarios. Desgraciadamente no todos los ciudadanos tienen el cuerpo para fiestas y lo que muchos considerarán un año sabático o sin funciones, en realidad está siendo un año perdido.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo