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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

El estadista

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura4 min
Internacional03-10-2016

Estadista: "Persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado", según la definición del Diccionario de la Real Academia Española. No busquen en España, porque aquí es muy difícil, por no decir imposible, encontrarlos.

Esta es una de las consecuencias de tener numerosos altos cargos que solo se han dedicado a la política y que han tenido una vida relativamente cómoda. Se afiliaron muy jóvenes a las juventudes, nuevas generaciones o similares y se han dedicado a poco más que a hacer méritos para ascender dentro del partido y buscar un cargo del que vivir.

Y como en España escasean los estadistas, hay que buscarlos fuera. Uno de ellos fue el recientemente fallecido Simon Peres. Este político israelí nació en Polonia, pero, con solo 11 años, tuvo que huir con su familia hacia Tierra Santa por la amenaza del nazismo.

Peres fue uno de los artífices de la creación del Estado de Israel y dedicó el resto de su vida a trabajar por el desarrollo y la supervivencia estatales. No lo tuvo fácil, porque los palestinos, con los que compartían el territorio, no aceptaron la partición designada por Naciones Unidas (que les otorgaba muchísimo más terreno que a los israelíes) e iniciaron una guerra contra Israel, y no fue la única.

Los detractores acusan a Simon Peres de ser uno de los artífices de la carrera armamentística de Israel e incluso del opaco programa nuclear israelí. Sin embargo, apostar por la defensa y por el poder de intimidación es una decisión lógica, teniendo en cuenta que el Estado acababa de nacer y estaba amenazado por sus vecinos. La supervivencia y la seguridad son claves, y más en un entorno tan hostil.

Aun así, Peres supo conjugar a la perfección su labor política en Israel (fue dos veces primer ministro, estuvo en las carteras más importantes del país y en su última etapa también fue presidente) con la diplomacia hacia los palestinos.

Uno de sus mayores logros fue el acuerdo de paz que firmaron israelíes y palestinos en Washington en 1993, y que le supuso recibir el Premio Nobel de la Paz junto con el entonces primer ministro de Israel, Isaac Rabin, y el presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasir Arafat.

Sin embargo, como nadie es profeta en su tierra, Peres, a pesar de su trabajo y dedicación hacia Israel, no tuvo gran popularidad entre los propios israelíes y hubo sectores que veían con enorme recelo su acercamiento a Palestina.

Precisamente, la relación con los palestinos fue uno de los asuntos que más quebraderos de cabeza le dieron porque los acuerdos no terminaban de materializarse y, por si no fuera suficiente, más de una vez fueron torpedeados desde el lado palestino o desde el israelí.

Es verdad que el conflicto entre israelíes y palestinos no está solucionado, pero gracias al esfuerzo y visión de personas como Simon Peres se ha conseguido avanzar en la región, conseguir que la situación no sea tan grave como hace años y que Palestina tenga instituciones y competencias limitadas. Eso sí, sigue habiendo enfrentamientos y el riesgo se mantiene, pero habría que ver cómo sería la situación si Peres no hubiera trabajado por solucionarlo, en la medida de sus posibilidades.

Sería bueno que Israel, con su poderío en todos los ámbitos, contara con más hombres de Estado como Simon Peres, quien demostró que se puede defender un Israel fuerte y desarrollado junto con una política de conversaciones con los palestinos y con otros vecinos.

En el funeral que tuvo lugar el pasado viernes quedó patente la figura de Peres. A la ceremonia acudieron los principales líderes del mundo y también estuvo presente el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, quien saludó al actual primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu (cuyas políticas no son de lo más flexibles hacia los palestinos).

Ese apretón de manos entre Abbas y Netanyahu ha sido criticado por los sectores más radicales tanto de Israel como de Palestina. Sin embargo, simboliza el respeto y el reconocimiento hacia Peres, un hombre al que los acontecimientos le fueron marcando sus circunstancias y su camino, pero que supo mirar hacia el futuro y tener esperanza.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD