ANÁLISIS DE ESPAÑA
Sánchez y De Gea

Por Alejandro Requeijo
2 min
España20-06-2016
Tan irresponsable es condenar ya a De Gea por la declaración de una testigo protegida como pretender echar tierra sobre un presunto caso de abuso sexual en aras de que no afecte a los triunfos de La Roja. Da igual que la joven tardase más de tres años en denunciar los hechos. No debería importar tampoco que la chica supiese a lo que iba. Si en el último momento se echó a atrás y aún así la obligaron, el hecho es grave. Es delito y lo exigible es que se investigue hasta el final independientemente de que los afectados sean estrellas deportivas. Sin embargo, lo que se sabe hasta ahora es que la Policía no tiene del todo claro el testimonio de la joven, quien llegó a confundir a uno de sus acompañantes. Hay que tener en cuenta además que se trata de un episodio enmarcado dentro de una investigación más amplia sobre una presunta trama de pedofilia encabezada por el tal Torbe con ramificaciones internacionales. Estas razones llevaron a la Policía a dejar el asunto de los futbolistas en manos del juez mientras los investigadores seguían adelante con el resto de sus pesquisas.
Se equivoca Sánchez por tanto en repudiar de antemano al portero de la selección, que no ha sido siquiera citado a declarar por unos hechos en los que no estuvo ni presencialmente. El guardameta se limitó a pagar el encuentro sexual a dos compañeros, siempre según la versión de la joven. Eso forma parte del ámbito privado y no es delito. El mero hecho de usar este caso para introducir el debate sobre la prostitución o la ejemplaridad que se le debe exigir a los futbolistas fuera del terreno de juego ya supone un juicio previo en torno a un futbolista que, de momento, ha negado los hechos.
A estas alturas no debería sorprender a nadie que un político tome partido en un asunto judicial sin esperar antes a conocer la sentencia. Otros antes que Sánchez también lo hicieron incluso en asuntos deportivos. Ahí está el caso Contador, cuya inocencia salieron a defender rápidamente tanto Zapatero como Rajoy anticipándose incluso al contranalisis de rigor. En este asunto en cambio Sánchez ha salido en defensa de la presunta víctima. Si Sánchez hoy fuese presidente del Gobierno y España ganase la Eurocopa, él mismo habría tenido que recibir a De Gea en La Moncloa como uno de los ganadores del trofeo. Precisamente en su condición de candidato tendría que extremar la prudencia en sus declaraciones e informarse del estado del caso antes de dejarse llevar por la polémica suscitada entre la opinión pública.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






