ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
¡Pues me llevo el Scattergories!

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional06-06-2016
Seguro que los que ya tienen una mediana edad recuerdan el anuncio de Scattergories, en el que, en plena partida, el dueño se enfadaba y se llevaba el juego de mesa a su casa si sus contrincantes no aceptaban "barco" como animal acuático.
Algo parecido es lo que le está ocurriendo al Gobierno turco, que se irrita y amenaza con tomar represalias contra aquellos que acepten "genocidio" como forma de llamar a la matanza de armenios que tuvo lugar en 1915.
El último ejemplo se encuentra en el Parlamento alemán, que ha usado específicamente ese término para referirse a los hechos. Turquía solo ha tardado unas horas en advertir a Alemania de que el asunto va a tener graves consecuencias políticas y comerciales.
Y todo ello por usar el término "genocidio", que, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa "exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad".
No es que Turquía niegue que murieron entre 800.000 y 1,5 millones de armenios como consecuencia de persecuciones indiscriminadas, asesinatos y deportaciones masivas en condiciones infrahumanas. El Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan se basa en que no fue una matanza preparada ni planificada, por lo que no es adecuado llamarlo "genocidio".
Sea como fuere, hubo millones de personas que sufrieron y ninguno de los que consiguió sobrevivir, ni nadie de los que perpetró el crimen, está aquí ahora para contar su experiencia de lo que realmente sucedió hace 101 años.
Es más, ni siquiera existía Turquía, tal y como se la conoce ahora. En aquella época, era el Imperio Otomano el que controlaba y administraba no solo el actual territorio turco, sino también algunos aledaños.
Por tanto, aunque el Imperio Otomano sea el origen de la Turquía contemporánea, sorprende que los actuales dirigentes turcos sigan tomándose tan a pecho un trágico suceso que ocurrió en 1915 y anuncien represalias contra todos aquellos que usen la palabra "genocidio" para denominar a lo que ocurrió.
Como si la utilización de un término u otro cambiara lo que realmente pasó. El hecho está ahí, es el que fue y nadie va a devolver a la vida terrenal a los que fueron asesinados, independientemente de que se llame "genocidio", "holocausto", "matanza masiva indiscriminada", o incluso "un montón de asesinatos".
Aun así, en este caso priman los intereses políticos y económicos, ya que son muy pocos los países que se atreven a llamar públicamente "genocidio" a lo ocurrido, aunque en privado no tengan dudas de que sí lo fue. Prefieren mantener buenas relaciones diplomáticas y comerciales con los turcos y "aceptar barco" para seguir jugando la partida, no vaya a ser que Turquía se enfade y se lleve el Scattergories.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






