ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
La hora de la verdad en Siria

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional09-05-2016
Lo que está ocurriendo en Siria es algo que, prácticamente, sucede en todos los conflictos. Si pasa en aquellos en los que los contendientes están bien definidos, no debe extrañar que se produzca en territorio sirio, cuando hay tantas partes implicadas en la guerra.
Es lamentable y muy triste que en los últimos 15 días hayan muerto cientos de personas al ser bombardeados dos hospitales y un campo de refugiados. Las organizaciones humanitarias que están sobre el terreno afirman que estos ataques han causado 500 fallecidos, pero es difícil de calcular la cifra con exactitud y esta puede ser superior.
Evidentemente, todos estos lugares estaban perfectamente localizados e identificados y no debían ser atacados. Sin embargo, una vez más, los intereses están por encima de todo, por mucha sangre inocente que haya que derramar.
La clave está en que estas acciones, que están fuera de las leyes de la guerra, son difícilmente perseguibles. Además, en caso de que se desarrolle una investigación y se encuentre a los culpables, las consecuencias son mínimas.
Por tanto, sale terriblemente rentable para quien las perpetra. Por un lado, demuestra su falta de escrúpulos y su crueldad al enemigo. Por otro, sirve para volver a poner el foco de atención intencional sobre el conflicto.
En estos casos, tampoco debe sorprender que quien ataca deliberadamente a civiles esté pidiendo una mayor implicación de la comunidad internacional, bien porque teme perder la guerra o porque le interesa más un cambio de escenario.
Es cierto que la ONU ha conseguido en los últimos meses avanzar en la resolución del conflicto en Siria. Estados Unidos y Rusia han dejado a un lado sus discrepancias al respecto y dialogan para buscar puntos en común en este asunto.
Sin embargo, como ya han pasado años desde el inicio de la guerra, las posiciones de los contendientes están muy enraizadas y la solución es muy compleja. En principio, lo acordado en la ONU debería servir para consolidar un alto el fuego e iniciar conversaciones entre el Gobierno de Siria y las fuerzas de la oposición. Este proceso tendría que culminar en unas elecciones dentro de poco más de un año.
Es verdad que lo propuesto por Naciones Unidas y los plazos estipulados eran realmente difíciles de cumplir, dadas las características del conflicto en Siria, pero siempre es bueno partir de una base para seguir avanzando, aunque sea lentamente.
Lo que no debe hacer la ONU es dormirse en los laureles o mirar para otro lado. Seguro que cuando acordaron la propuesta de paz ya sabían que iba a ser necesario hacer un esfuerzo sobresaliente y que tenían que estar preparados para encontrar soluciones a las muchas complicaciones que iban a surgir. Ahora es el momento de actuar y de demostrar si realmente se quiere trabajar por la paz en Siria o si todo queda en papel mojado.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






