ANÁLISIS DE ESPAÑA
No hay partido feo

Por Alejandro Requeijo
2 min
España09-05-2016
La última encuesta del CIS en la que Garzón encabeza la lista de los políticos mejor valorados ha sido el impulso definitivo para que el joven dirigente comunista se avenga a una coalición con Podemos. Ya se sabe que en España tal honor tiene un efecto tan embriagador como el que debe sentir un entrenador del Real Madrid cuando Florentino le ratifica su confianza en rueda de prensa: Tiene las horas contadas. Es por tanto un mero instinto de supervivencia en el caso de IU lo que motiva esta unión, algo no sólo legítimo, sino entendible si atendemos al trato que la Ley D'hont dispensa a esta formación. Un millón de votos, sólo dos escaños.
Esta alianza está llamada a ser el gran animador de las próximos elecciones. Casi es el único factor que invita a pensar en un resultado diferente al de los pasados comicios con el que desbloquear la actual situación. Ya sea porque triunfe la idea entre los votantes de izquierdas, porque azuce el miedo y por tanto el voto útil en la derecha o porque anime al votante socialista a evitar que el castigo al que ha sometido a su partido en los últimos años se torne irreversible ante un posible sorpasso. Todo esto sitúa de entrada a Ciudadanos como un afectado indirecto inmediato del acuerdo IU-Podemos.
Los mismos ideales encarna Garzón hoy que hace nueve meses cuando Iglesias dedicó aquel 'contigo no, bicho' a su partido “lleno de cenizos políticos que en 25 años han sido incapaces de hacer nada”. “Podéis cantar la Internacional, tener vuestras estrellas rojas. Pero no quiero hacer política con eso”. Iglesias tiene ahí otra frase que añadir a una lista cada vez más amplia -y eso que aún no gobierna- de declaraciones de las que arrepentirse. Ahí están ya sus elogios a Maduro (no los dedicados a Otegi), alusiones a la cal viva, críticas a las crónicas de un periodista... Eso por citar algunas de las más recientes en las que, de momento, habrá que dejar en espera su apoyo a la juez Rosell.
Nada de romanticismo por tanto en un enlace más propio de la vieja política de siempre. Bastaría recuperar la definición de casta para recordarle a Iglesias y a todos sus votantes que en ella cabrían perfectamente muchos prebostes de IU, empezando por Moral Santín y su medio millón de gastos personales a cuenta de su tarjeta black. Los matrimonios en política son siempre de conveniencia y con este enlace la supuesta nueva política tampoco va a inventar nada nuevo, como no lo hizo el acuerdo de Ciudadanos con el PSOE. Iglesias acepta ahora aliarse con IU a la que antes sólo veía defectos. Al fin y al cabo, que levante la mano el/la que no haya terminado una noche liándose con alguien a quien había rechazado al principio de la fiesta. En este caso el detonante no han sido unas copas de más. No hay partido feo, sino votos de menos.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






