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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Venezuela se va de puente

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura4 min
Internacional11-04-2016

En Venezuela está ocurriendo lo que desea la gran mayoría de los españoles. ¿Quién no quiere que le reduzcan la jornada laboral de 40 a 36 horas semanales?, ¿quién no desea trabajar sólo de lunes a jueves, y disfrutar de un puente de tres días todas las semanas?

Realmente, suena fenomenal. Pues bien, en Venezuela, las 36 horas laborales ya eran una realidad. Además, durante los próximos dos meses también se va a aplicar la otra medida, de modo que los fines de semana duren tres días.

Es de suponer que la población venezolana esté festejándolo y dando saltos de alegría, pero no es así. La decisión se debe a la grave crisis energética y económica que asola a Venezuela. El Gobierno de Nicolás Maduro intenta que se consuman menos recursos e incluso pide a sus compatriotas que sean cuidadosos con el uso de aires acondicionados, secadores y otros electrodomésticos cuando estén en sus casas.

Estas restricciones tienen un efecto limitado y pueden suponer que se gaste más de lo que se pretende ahorrar
Sin embargo, este tipo de restricciones suelen tener un efecto limitado, y aplicarlas puede suponer que se gaste más de lo que se pretende ahorrar. En España, todavía está en entredicho la política que puso en marcha el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que ordenó reducir temporalmente el límite de velocidad en autopistas, de 120 a 110 kilómetros por hora, para ahorrar combustible. En ese caso, se tuvieron que fabricar las pegatinas y pagar a operarios para que las colocaran a lo largo de las carreteras en cada una de las señales y para que, posteriormente, las despegaran.

El tiempo dirá si la nueva reducción aprobada en Venezuela ha sido un éxito o no. En cualquier caso, como es habitual, el Gobierno de Nicolás Maduro no afronta las causas del problema energético. Una vez más, echa balones fuera y culpa a otros: que si el fenómeno conocido como El Niño, que si el cambio climático, que si las conspiraciones internacionales, que si el imperialismo de Estados Unidos, que si Mariano Rajoy es corrupto...

Cualquier disculpa es buena para tratar de convencer al pueblo y para desviar la atención de la responsabilidad que tiene el propio Gobierno en la mayoría de los problemas que sufren los venezolanos.

Venezuela es un territorio rico, con petróleo y otros recursos naturales, y, sí, es posible que la bajada del precio del crudo y las condiciones meteorológicas adversas estén afectando más de lo previsto. Pero, incluso así, si el país estuviera bien gestionado no se habría llegado a este extremo. Lo ocurrido es un suma y sigue en la crisis sociopolítica y económica que está provocando escasez de productos básicos y una crispación social sobresaliente.

La población de Venezuela quiere vivir tranquila, con sus necesidades básicas cubiertas y darse algún capricho, pero cada vez es más difícil con Nicolás Maduro
Afortunadamente, está creciendo el número de venezolanos que desconfían del discurso oficial y que están comprobando que el chavismo no es la panacea que les habían vendido. Una prueba de ello es que la oposición ganó las elecciones parlamentarias del pasado diciembre y está iniciando un proceso paulatino de cambio político que, presuntamente, debería mejorar la situación.

Aun así, la clave está en que Nicolás Maduro sigue en la Presidencia y va a poner trabas a las nuevas leyes aprobadas en la Asamblea Nacional y a hacer todo lo posible para mantenerse en el poder a pesar de la cohabitación política, con él como presidente y con la oposición con mayoría parlamentaria.

Por si no fuera suficiente, Nicolás Maduro está alentando a sus seguidores a rebelarse en el caso de que a él le pase algo y la oposición siga ganando terreno. Sin embargo, el mandatario parece olvidar que la población lo que quiere es vivir lo más tranquila posible, con sus necesidades básicas cubiertas y darse algún capricho. Sin embargo, esto, por sencillo que parezca, es cada vez más difícil de lograr con Maduro.

La situación también se está volviendo insostenible para muchos de los que antes confiaron en el chavismo. Por tanto, es normal que exploren otras posibilidades políticas, aunque solo sea para comprobar si les solucionan sus problemas. Los venezolanos, por muy chavistas que sean, poco a poco irán confiando en la oposición si realmente ven que sus vidas mejoran. Entonces, a la revolución que pide Maduro, en caso de que le pase algo, se van a sumar cuatro gatos, como es lógico.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD