ANÁLISIS DE CULTURA
La Chus del otro Almodóvar

Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura06-04-2016
El cine español de nuestros padres y abuelos tiene ese nosequé que provoca que en determinadas ocasiones y con algunas películas a uno se le ponga el vello del punta. Recordar esas tardes en casa de la abuela, con su gato mirando tu figura fijamente. Sí, le habías quitado el sitio. SU sitio. Esas tardes de sofá y manta mientras fuera hacía frío y llovía. Esas sobremesas con Cine de barrio, con la pesadez del cocido que te acababas de meter al cuerpo. Una siesta a pierna suelta, hasta que Marisol cantaba en La vida es una tómbola y te despertabas sobresaltado con sus agudos (qué control de diafragma, por cierto). Ese cine español.
Y cuando eres un poco más mayor descubres las películas de Almodóvar (el otro, el que no salía en unos papeles)Y cuando eres un poco más mayor descubres las películas de Almodóvar (el que no salía en papeles de evasión al fisco) y en plena adolescencia, como buscas lo original, lo raro y también lo obsceno decides verlas todas del tirón. Y algunas, varias, hacen que las dejes a la mitad. Pero entre todas ellas, un personaje secundario.
Chus Lampreave. La ironía del español encarnado en una señora menuda con ojos grandes. Y te ríes con ella porque es de las que hacen humor si que lo sepa. Es una chica Almodóvar con una vida fuera de las cámaras de lo más normal. Es el reflejo en el que se ve el común de los mortales. Y qué gracia tenía.
Y te ríes con ella porque es de las que hacen humor si que lo sepaComo suele pasar con los grandes genios, se ha ido sin que le hayamos hecho el homenaje que se merecía. Aunque sus papeles fueran cada vez más un regalo que una interpretación. Pero no para ella, sino para nosotros.
Se ha ido sin el Goya Honorífico, aunque a ella le diera un poco igual. La humildad que queda relegada a un segundo plano con la fama, sobre todo si en los 80 y 90 una se convertía en chica Almodóvar, era la tónica en Chus. Una chica normal en un mundo cada vez más extraño, cordura en el contexto ácido de La escopeta nacional y su crítica a los círculos empresariales y políticos de finales de los 70. Humanidad e inocencia en medio de cacerías franquistas.
El cine español tiene estas sorpresas. Hacen que no termines de odiarlo nunca. Porque son muchas veces los secundarios los que ponen la guinda necesaria a esta locura española tan sana.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






