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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

El galáctico silenciado

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad06-04-2016

No aparece en los cansinos minutos de presunta información deportiva que se entretiene en la alegría de Zidane después de que el Real Madrid ganase en Barcelona ni en la que dedica piezas a que Lionel Messi esté tocado por tanto viaje en primera clase para cumplir con su trabajo ¿Dónde queda la transmisión de los valores del denominado deporte rey?

No vamos a hablar ahora de los sacrificios que hacen los trabajadores autónomos o de lo mal que lo pasan millones de almas en el mundo para ganarse el pan o para algo tan básico como sobrevivir. Pero deberíamos preguntarnos qué más tienen que hacer tipos como el patinador Javier Fernández, que ganó el pasado fin de semana su octava medalla internacional coronándose como el campeón del mundo, para que los telediarios le dediquen un buen puñado de minutos y los periódicos un amplio despliegue de portada.

Resulta que a este chico que apenas ronda el cuarto de siglo de edad, originario del barrio madrileño de Cuatro Vientos, no cuenta con el patrocinio de países que tienen tanta pasta como lo que deben mejorar en derechos humanos, como los que respaldan a blaugranas y merengues, sino el la Universidad Católica de Murcia, con todo lo que se puede decir de ello en horario prime time de televisión.  

Y resulta que a Javier le encanta estar con los suyos, los videojuegos y la comida asiática y extremeña, a pesar de vivir prácticamente dibre patines en Canadá, y que aunque se declara admirador del equipo de Cristiano Ronaldo y Rafa Nadal, venera especialmente a su familia. 

Tampoco es un tipo de grandes lujos, como esos futbolistas macarras que lucen tatuajes, modelitos y peinados imposibles. Pese a ser el number one en lo suyo rehúsa de aparentar por ejemplo con el vestuario. Y, sin embargo, hasta los profanos en el patinaje advertimos la fácil dificultad que los genios saben transmitir a base de talento y, sobretodo, trabajo.

Si el mundo fuera de otra forma, haría justicia con personas ejemplares como Javier Fernández, aunque uno de los diez partidos de fútbol del siglo que se dan cada año haya eclipsado su humilde brillantez. Enhorabuena, galáctico silenciado.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo