SIN CONCESIONES
Cuidado con la nueva casta

Por Pablo A. Iglesias
5 min
Opinión25-03-2016
Hay una nueva casta en España que repudia la división de clases pero, al tratar a los demás, diferencia siempre entre propios y ajenos o entre buenos y malos, que en verdad denota una concepción de la vida por castas tan clasista como la de la casta más antigua.
Hay una nueva casta en España que imparte lecciones de ética y de regeneración política pero luego se salta su propia doctrina cuando Rita Maestre es condenada judicialmente por un delito contra los sentimientos religiosos o cuando dirigentes y cargos públicos de Podemos son imputados en los tribunales, como el concejal Guillermo Zapata por un delito de humillación a las víctimas del terrorismo. Eso sin hablar de los oscuros negocios familiares de la diputada y jueza Victoria Rosell, a la que al parecer quieren colocar como nueva ministra de Justicia.
Hay una nueva casta en España que presume de democracia interna, de crear círculos asamblearios donde las bases deciden el devenir del partido y de elegir a sus candidatos mediante votaciones limpias. Luego llega la hora de la verdad: surgen las denuncias, hay candidatos cuneros impuestos mediante dedazo al estilo de la vieja política, hasta los barones territoriales se quejan de no ser consultados y al secretario de Organización lo fulminan con nocturnidad y alevosía por ser más próximo a Errejón que a Iglesias mediante un comunicado rozando la medianoche.
Hay una nueva casta en España que critica el nepotismo pero que coloca en el Ayuntamiento de Barcelona a las parejas de Ada Colau y su teniente alcalde, en el Ayuntamiento de Madrid al sobrino de Manuela Carmena, al padre de Rita Maestre y al hijísimo que desde enero gestiona la M-30. Lo extraño es que nadie habla de la relación sentimental entre el líder de Podemos y diputada cada vez con más poder a la que en campaña electoral propuso como vicepresidenta. Mejor no pensar mal. Sigamos creyendo que Dios los cría y ellos simplemente se juntan.
Hay una nueva casta en España que ensalza el régimen totalitario de la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que cobra miles de euros por asesorar a esa pseudodictadura y que al mismo tiempo guarda silencio cuando ese mismo gobierno encarcela por motivos políticos a líderes de la oposición como Leopoldo López o Antonio Ledezma, alcalde de Caracas. ¿Qué hubiera dicho en España la nueva casta si el Gobierno de Mariano Rajoy mete en prisión a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena?
Hay una nueva casta en España -y esto clama al cielo- que se alegra públicamente cuando sale en libertad Arnaldo Otegi, quien fuera portavoz del brazo político de ETA, que a lo largo de cuatro décadas de atentados con coches bomba y tiros en la nuca asesinó a cerca de un millar de personas inocentes. A la nueva casta le cuesta menos defender que nadie debe ir a la cárcel "por sus ideas" que condenar los crímenes del terrorismo. No olvidemos que ni siquiera firmó el Pacto contra el Yihadismo tras la masacre del 13 de noviembre en París.
Hay una nueva casta en España que quiere importar las medidas económicas que llevaron a la ruina a Cuba y, más recientemente, a Venezuela. El país caribeño roza la quiebra, si no ha caído ya en ella, con una caída prevista del PIB del 20% en estos últimos tres años, con una subida de los precios del 160% en 2015 y un hundimiento del 60% de su petróleo, la principal materia prima y fuente de riqueza que tenía hasta ahora.
Hay una nueva casta en España que va de clase humilde y aparece en la primera sesión parlamentaria de la XI Legislatura con un bebé de cinco meses en brazos. Delante de las cámaras reivindica el derecho a conciliar y la igualdad entre hombres y mujeres pero detrás de los focos deja a la criatura en el despacho con la niñera, igual que las madres pijas del PP y las progrepijas del PSOE.
Hay una nueva casta en España que asegura llegar a la política para proteger a los ciudadanos más pobres e indefensos pero que antes de empezar a negociar un acuerdo de investidura con el socialista Pedro Sánchez exige quedarse con la Vicepresidencia del Gobierno, el Centro Nacional de Inteligencia, el Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Economía, el Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Educación. Los sillones antes que las políticas, sin disimulo y sin sonrojo.
Hay una nueva casta en España surgida de la lucha contra los desahucios y de las protestas ciudadanas contra los recortes económicos pero que, a la hora de la verdad, está más preocupada de salir en televisión para ganar cuatro votos que de solucionar los problemas reales de los ciudadanos.
Hay una nueva casta en España que clama por la independencia de Radio Televisión Española y que al mismo tiempo trata con sectarismo y doble rasero a los medios de comunicación, que impone conexiones en directo a determinados programas y que veta entrevistas a otros por el más rancio clasismo, como la casta más vieja de las épocas previas a la democracia.
Hay una nueva casta en España, para terminar, que se disfraza de cordero y es tan peligrosa como el más fiero de los lobos. La mentira y el populismo son los mejores instrumentos para embaucar a un pueblo pero a la vez son los peores porque en poco tiempo suelen tirar un país por el sumidero.
Seguir a @PabloAIglesias

Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






