ANÁLISIS DE CULTURA
Si Cameron fotografiara a Iglesias

Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura23-03-2016
Julia Margaret Cameron decidió estrenarse en el mundo de la fotografía a los cincuenta años, aunque no sabemos si por gusto o porque sus hijos le regalaron una cámara de madera para que se entretuviera. Y no paró en una década, desde 1864 y 1874, en la carbonera como cuarto oscuro, el granero como estudio, más parecido al de pintura, como sus fotografías, que no comerciales porque ella era de familia aristócrata. Ella no era cualquiera, tampoco sus fotografías porque tan pronto te colaba un desenfocado que para los entendidos era el horreur, como un negativo roto. Lo que entonces era una chapuza y hoy carne de museo contemporáneo.
Por eso la exposición que se muestra en la Fundación Mapfre contiene un capítulo que se llama Sus errores eran sus éxitos. Y curiosamente son los más divertidos o al menos interesantes en una mezcolanza de primeros planos de sobre todo mujeres y niños con un notorio estilo bíblico y unas expresiones que hoy destilan un aire de misterio y miedo. Que desprenden la personalidad del entrevistado.
Las fotos de entonces y las de ahora. Fíjense en una entrevista. A veces me interesa más el fotógrafo que el periodista. Si el primero es bueno, sabrá captar en una sola instantánea las emociones del personaje. Con una sola fotografía, por ejemplo, a Pablo Iglesias, podremos leer en su cara un atisbo de sus intenciones políticas: ¿Pacto con el PSOE? ¿O nuevas elecciones? Al secretario general de Podemos todavía se le notan las emociones en sus gestos aunque trate de disimularlos. Su retórica es buena, su comunicación no verbal aún le delata. Pedro Sánchez...¿ha vacilado a Ciudadanos para irse con el que desde hace meses parece el compañero con el que se siente más a gusto? Sánchez es uno de los políticos que mejor disimula sus verdaderas intenciones. Junto a Mariano Rajoy, que expresa las mismas emociones tanto si gana el Real Madrid como si le arrebatan unos cuantos miles de votos. Sánchez no conseguiría transmitir al común de los mortales sus deseos ni con la cámara de madera de Cameron.
Ahora, compañeros fotógrafos, hagan como Julia Margaret, pionera de la imagen rota del XIX, y logren sacar del guión aprendido de nuestros representantes con una sola mirada ante la incisiva pregunta del periodista. El cuerpo reaccionará a la primera de cambio con ese gesto que hay que captar. Después tragarán saliva y contestarán con el ideario programático. Y los lectores sólo leerán eso. Y dejarán de leer. Julia Margaret Cameron encabezaría portadas. Y entonces los que dicen una cosa y luego hacen otra engañarían un poco menos.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






