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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Las relaciones se rompen, por mucho que duela

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura3 min
Internacional08-02-2016

Las relaciones se rompen, por mucho que duela. Si pasa en las parejas y en los matrimonios, donde son solo dos personas las afectadas, es más fácil que ocurra en otros ámbitos con muchos más intereses en juego y donde lo que sucede afecta a mayor número de entes.

Las relaciones entre Reino Unido y la Unión Europea son muy peculiares. Los británicos, como parte de un antiguo imperio insular, siempre se han considerado diferentes al resto del continente y han protegido sus costumbres y tradiciones. A pesar de formar parte de la Unión Europea, han sido algo parecido a un verso libre.

En la política de Reino Unido, desde hace décadas, el euroescepticismo es una corriente con una presencia notable y que va ganando peso. Ahora, el Gobierno británico quiere someter a referéndum si el país sigue dentro de la Unión Europea o si, por el contrario, la abandona.

El primer ministro, David Cameron, lleva meses presionando y pidiendo una serie de medidas a Bruselas para mantenerse en el grupo comunitario. Entre estas destacan: impedir, durante cuatro años, el acceso a prestaciones sociales de trabajadores extranjeros; limitar la llegada de inmigrantes y expulsar a los que no encuentren empleo en un plazo de seis meses; asegurarse de no pagar los platos rotos de los países de la Eurozona...

Es decir, si la Unión Europea hace lo que Reino Unido exige, entonces será mucho más fácil, porque el Gabinete de Cameron se encargará de impulsar una campaña en favor de la permanencia.

Cuando alguien está en un grupo tan grande e importante como la Unión Europea, puede intentar que las políticas que se aprueben le beneficien lo máximo posible. De hecho, son memorables las sesiones maratonianas de negociaciones entre los estados miembros para alcanzar acuerdos. Lo que no se debería consentir es que uno de ellos exija políticas que perjudiquen al conjunto o a una parte de él.

En este caso, la Unión Europea y Reino Unido mantienen conversaciones avanzadas y Bruselas está siendo bastante generosa para intentar satisfacer las demandas británicas. Aun así, faltan aspectos por concretar y, especialmente, convencer al resto de los socios comunitarios.

A nadie se le escapa que Reino Unido es una de las potencias mundiales y tiene un gran peso en la Unión Europea. Por tanto, en principio, es más beneficioso que se siga dentro, que no abandone el seno común.

A pesar de ello, si las exigencias británicas son tan altas que afectan negativamente a la Unión y al resto de miembros, no debería quedar más remedio que esperar el resultado del referéndum. Evidentemente, si en este ganan los partidarios de la ruptura, habrá que permitir la salida de Reino Unido, por mucho que duela y afecte.

En situaciones como esta, es mejor una salida pactada antes que prolongar una relación que va a seguir enquistándose y dando problemas. Y, quien sabe, dadas las circunstancias, y en caso de culminarse, es posible que la separación sea más perjudicial para Reino Unido que para la Unión Europea.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD