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SIN CONCESIONES

Traición electoral

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión02-12-2015

Tantas cosas han sucedido en España esta legislatura y tan poca memoria histórica solemos tener que olvidamos hasta los principios que hace poco abanderábamos. Aquello que pensamos de manera colectiva como sociedad caduca de pronto como las hojas de los árboles nudistas en invierno. Cuatro años discutiendo de recortes, de subidas de impuestos, del rescate a los bancos, de desahucios, de empleo, de supresión de derechos sociales… Cuatro largos años escuchando sermones políticos desde los púlpitos de la ideología y cuando de verdad llegan las elecciones generales… ¿qué queda en algunos casos?

Los líderes que tenían la boca llena por el paro y la marginalidad de pronto cambian las prioridades. Parecen más preocupados de aceptar muchos debates y encajar todos ellos en la agenda para presumir de trasparencia que de dar solución a los problemas sobre los que tanto pontificaban cuando criticar era gratis. Quizás sea por estrategia de campaña y no por desmemoria, o puede que sea porque a la hora de la verdad el realismo siempre vence al oportunismo. Quizás es que hartaron y se hartaron de demagogia, o quizás sólo sea que las circunstancias han cambiado en cuatro años ¡Y menos mal! Parte de la masa enfurecida que existía en 2013 ahora reconoce la mejoría económica española y el consiguiente éxito de algunas medidas aplicadas por el Gobierno de Mariano Rajoy. Para eso, desde luego, mejor que los contrincantes pongan el foco en otra cosa.

La campaña electoral un vez más ha escondido los programas y ha entronizado la telegenia. Cierto es que la televisión acapara cualquier cita con las urnas desde el debate entre Nixon y Kennedy en 1960. La expresidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid Carmen del Riego siempre me avisaba en las caravanas que hemos compartido durante una década: “Las campañas son para las televisiones, el resto importamos poco a los políticos”. Razón tenía cuando reinaba el bipartidismo y razón sigue teniendo con esto que ahora definimos como pluralidad. La oferta multicolor para los comicios del 20 de diciembre ha evidenciado aún más este axioma.

Leer los programas electorales cuando sólo había dos grandes candidatos era fácil, aunque casi nadie lo hacía. Con cuatro grandes aspirantes, parece propio de masocas. La desaparición de la trinchera entre derecha e izquierda, entre PSOE y PP, dificulta más el problema. A mayor oferta de candidatos multiplicidad de elementos a tener en cuenta. Sin embargo, la complejidad acaba por simplificar el asunto e incluso lo banaliza. Hay menos atención pública al fondo y más que nunca a las formas. Prima el sentimiento al razocinio y el corazón a la cabeza. Casi todo es imagen, eslóganes sencillos, candidatos con sus parejas e hijos, parecer simpático aunque el candidato no lo sea, demostrar cercanía tras cuatro años de plasma y distanciamiento. Todos se venden a la teocracia de la televisión. Es la derrota definitiva del modelo clásico de campaña y el triunfo una vez más del sistema americano.

Hemos pasado cuatro largos años de legislatura apelando al drama de la crisis y a la conveniencia de las reformas. Pero cuando llega la hora de votar traicionamos por un puñado de sonrisas, de apariciones en televisión y de titulares atractivos los mismos principios que reivindicábamos hace muy poco. Lo hacen sobre todo los políticos pero también algunos ciudadanos que se dejan embaucar por el marketing electoral. Ahí radica la fórmula de la pócima mágica que convierte a los hombres en todopoderosos y a los candidatos en presidentes. Así es el circo apasionante de las campañas, que apenas duran dos semanas pero pueden hipotecar los cuatro años siguientes de gestión si se presta atención a lo accesorio en vez de a lo trascendente. Un presidente simpático sin duda es más entretenido pero lo que realmente esperamos de él es que gobierne y que lo haga con acierto. Esto es lo que de verdad se dirime en las urnas.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito