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SIN CONCESIONES

El cuento acabó

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión30-09-2015

El cuento de las elecciones catalanas por fin terminó. El Parlamento de Barcelona ya tiene nuevos diputados con nuevo reparto de fuerzas políticas para cuatro años, aunque la hoja de ruta de los inconformistas de siempre contemple convocar un tercer referéndum dentro de 18 meses. Los ciudadanos han hablado de forma mayoritaria, con una participación récord del 77%, y ahora los políticos deben asumir las consecuencias.

El cuento de las elecciones ha terminado y, con él, la campaña más pobre de argumentos y de programas de la historia de España (que hace 500 años ya incluía la Corona de Aragón y, dentro de ella, los territorios de la actual Cataluña). Todos los partidos han recurrido a las entrañas y los sentimientos más viscerales para tratar de sumar adeptos a la causa independentista o al movimiento antisecesión. Ahora llega el momento de actuar con cabeza y demostrar con hechos reales quién tenía razón.

Casi dos millones de catalanes han antepuesto la imaginación al pragmatismo de la vida diaria
El cuento de la demagogia y el populismo barato también ha llegado a su fin. Las palabras se las lleva el viento en cuanto acaba cada campaña. Comienza la larga etapa en la que se juzgan las medidas y los resultados, en vez de la charlatanería y las utopías. Con falsas promesas no se pagan las nóminas de los funcionarios ni se mejora la educación en los colegios ni se reduce la lista de espera de los quirófanos, aunque en estas elecciones casi dos millones de catalanes hayan antepuesto la imaginación al pragmatismo de la vida diaria.

El cuento acaba para el independentismo que escribió un futuro como el de Arcadia, ese mundo perfecto que los griegos inventaron en su mitología y que jamás existió. La Cataluña sin paro, con pensiones de lujo, fuera de España pero en la Liga española, fuera de la UE pero dentro del euro, sin deuda, sin recortes sociales y casi hasta sin mal tiempo es una Cataluña como la de Arcadia, igual de fantasiosa e igual de irreal.

El cuento concluye y Artur Mas despierta con sobresalto después de tantas mentiras y falsos presagios. Buscaba mayoría absoluta junto a ERC pero le han faltado seis escaños. Anhelaba un triunfo en votos del independentismo pero ha perdido por 147.364 papeletas de diferencia. Asumía que repetiría otra legislatura como presidente de la Generalitat pero la CUP -a quien necesita a toda costa para la investidura- ya ha dejado claro la misma noche electoral que de ninguna manera apoyará su candidatura. Es evidente que el destino de Artur Mas es acabar apuñalado, como Julio César, por sus propios compañeros de viaje. Sólo nos falta conocer cuándo y dónde.

La Cataluña fuera de España pero en la Liga española es como la Arcadia, igual de fantasiosa e igual de irreal
El cuento concluye y con él finalizan las culpas al enemigo sempiterno de Madrid, los cortes de manga al falso centralismo y los incumplimientos constantes de las sentencias del Tribunal Constitucional. Ya no sirve la sonrisa perenne de yerno perfecto. El victimismo ha tocado techo. Nunca una victoria tan arrolladora implicó a la vez una derrota tan contundente como la del proyecto que Artur Mas quería someter a plebiscito. Fracasado una vez más, como en 2012 o en la consulta ilegal del 9 de noviembre de 2014, el príncipe del independentismo debe elegir entre marcha atrás o independencia hacia el abismo. O traición al electorado o suicidio colectivo. Como los soldados heridos de muerte en la batalla, sin duda escogerá lo segundo.

Cuando el cuento acaba hay que enfrentarse a la realidad. Sin embargo, Artur Mas prefiere seguir viviendo como Bruce Willis en la película El sexto sentido. O no sabe que políticamente está muerto o no quiere enterarse porque es incapaz de afrontar cara a cara la verdad. Puede seguir envuelto en la bandera independentista y continuar huyendo hacia el precipicio sin advertir que lleva cinco años cayendo hacia el vacío. Los separatistas persistirán en su órdago a España y buscarán nuevas formas de romper el Estado de Derecho. Pero el 27-S al menos ha dejado claro que, para Artur Mas, colorín colorado este cuento ha terminado.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito