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SIN CONCESIONES

¿Quién pierde el 27-S?

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión11-09-2015

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Hace tres años convocó elecciones autonómicas en Cataluña envuelto en la bandera independentista y lo único que consiguió fue perder 12 escaños. Por eso ahora no ha tenido el valor de concurrir en solitario y se ha escondido en una coalición de separatistas. De no ser así, la debacle se hubiera multiplicado.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Ha juntado a todos los independentistas en una misma lista, por lo que debería conseguir mayoría absoluta, aunque lo importante deberían ser los votos como manifestación individual de las personas. Cualquier resultado que no implique un éxito arrollador sería el fracaso de los secesionistas y la demostración empírica a través de las urnas de que el ansia de independencia está en minoría en Cataluña.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Aunque gane los comicios, sólo servirá para meterse en un callejón sin salida. En caso de victoria prometió declarar la independencia de Cataluña que -según su mentira- le niega el resto de España. Si llegado el momento no se atreve, quedará como un mentiroso y un fantoche ante el pueblo.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Si consigue más de la mitad de los escaños, aunque sólo fuera uno, tendrá que explicar al resto de los catalanes que va a obligarles a escoger entre abandonar su casa o abandonar España, que hasta ahora siempre ha sido lo mismo. Así culminaría su desafío pero a la vez partiría en dos la sociedad, que es tanto como declarar una guerra civil.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Anunciar la independencia de Cataluña le haría entrar en los libros de Historia pero dejaría al desnudo su mentira infinita. La declaración de secesión sería papel mojado nada más firmarse porque carece de validez, de reconocimiento internacional y, por lo tanto, de consecuencias jurídicas. Sería un canto al sol sin mayor trascendencia. Sería como una carta a los Reyes Magos escrita un 7 de enero.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Puede saltarse la ley e incluso la Constitución con tal de declarar la independencia, pero acto seguido tendrá que asumir las consecuencias judiciales. Los magistrados ya anularon el referéndum ilegal del 9 de noviembre de 2014. Ahora los tribunales pueden ir a más allá y llegar a condenarle por delitos tan graves como prevaricación o desobediencia.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. La ensoñación de la independencia es una mentira de la que, más tarde o más temprano, está obligado a despertar. Su destino es acabar como el exlehendakari Juan José Ibarretxe, que también levantó una utopía como un castillo de naipes y, cuando se cayó al suelo con un simple soplido del Estado de Derecho, acabó frustrado después de vender un imposible.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Si todo saliera según sus planes y si alcanzara la ansiada independencia, el menor de sus dolores de cabeza sería haber pertenecido a la denostada España durante cinco largos siglos. La fuga de empresas, salir de la Unión Europea, el impago de la deuda, el levantamiento de fronteras, no tener dinero para abonar las pensiones o el sueldo a los funcionarios serían los primeros problemas que afrontar.

Pase lo que pase el 27 de septiembre, Artur Mas es el que pierde. Puede que él todavía no lo sepa, a la vista de su comportamiento mesiánico, o puede que sólo quiera pasar a la Historia como el hombre que lo intentó y fracasó. Ser un mártir, ese suele ser el objetivo de los suicidas que se inmolan. Ese parece también el único triunfo que le queda a Artur Mas, el triunfo del orgullo personal. Puede creerse su propia ensoñación hasta límites enfermizos pero parece que su destino pasa por morir políticamente el 27-S.

A la vista de estos escenarios, pase lo que pase el 27-S el que pierde es Artur Mas. Lo malo es que, con su delirio, pierden también los catalanes: los que están a favor de la independencia y los que están en contra.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito