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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Refugiados: a la fuerza ahorcan

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional07-09-2015

"A la fuerza ahorcan" se aplica cuando a alguien no le queda más remedio que hacer algo, aunque no sea de su agrado. Este refrán español podría servir perfectamente para la crisis de refugiados que está viviendo Europa.

La Unión Europea, como hace habitualmente cuando los asuntos no son económicos, está respondiendo tarde y de forma poco coordinada. No se ha tomado este asunto en serio hasta que no ha visto en sus fronteras a miles de refugiados hacinados queriendo entrar en el territorio soñado.

Ahora, rige la improvisación. Cada Estado miembro trata de que esta situación le salpique cuanto menos mejor, mientras la UE intenta encontrar soluciones de urgencia que dejen satisfechos a todos, en la medida de lo posible.

La UE no se ha tomado este asunto en serio hasta que no ha visto en sus fronteras a miles de refugiados hacinados queriendo entrar
El desafío es de gran envergadura, y la Unión, esta vez sí, debe dar la talla. Ya no valen las medias tintas ni las excusas expuestas hasta la fecha.

El problema no es nuevo, pero antes los inmigrantes que huyen de Siria y de otros conflictos en esa zona llegaban en barcazas o eran rescatados a la deriva. Eso en el mejor de los casos, porque muchísimos han muerto ahogados en el Mediterráneo durante la travesía. Los cuerpos se los tragaba el mar, y, lamentablemente, si no hay cadáveres a la vista, es como si estos no existieran.

Los refugiados no lo son por gusto, sino por obligación. Abandonan sus raíces y arriesgan sus vidas y las de sus familias de forma desesperada y precipitada, la mayoría de las veces solo con lo puesto. La UE tiene el deber moral de asistirlos y de hacer más llevadera su calamidad.

Sin embargo, esto no es suficiente. Las políticas comunitarias deben ir más allá si se quiere acabar con esta situación, porque, por mucho que se intente, es muy difícil acoger bien y con garantías a un flujo tan grande e incesante de personas. 

Por tanto, hay que ir a las causas de este éxodo masivo, que se encuentran, fundamentalmente, en la devastadora guerra de Siria y en el cruento avance del llamado Estado Islámico. Ambos escenarios son tan complejos que solo para paliarlos (no ya resolverlos) es necesaria la implicación firme y decidida de la mayoría de la comunidad internacional.

Precisamente, es en este punto donde aparecen dos de los escollos que dificultan la solución. No hay unidad de acción y nadie se atreve a asumir las consecuencias de una intervención a fondo sobre el terreno. Mientras tanto, el tiempo pasa y el problema sigue creciendo.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD