ANÁLISIS DE ESPAÑA
Rajoy, según Fontanarrosa

Por Alejandro Requeijo
2 min
España13-07-2015
Fue el entrenador italiano Arrigo Sacchi quien definió el fútbol como la cosa más importante de las cosas que no importan. Desconozco si lo dijo antes o después de que Gil lo trajese al Atleti. De su efímero paso por el Calderón apenas se recuerdan los fichajes de Venturín o Torrisi. Se podría decír que definir se le daba mejor que fichar. La cosa más importante de las cosas que no importan ha animado incluso a grandes escritores a juntar los caminos del balón y la literatura. Uno de los mejores fue el argentino Roberto Fontanarrosa, de Rosario y canalla de Central. Dejó varios relatos cortos siendo el del viejo Casale seguramente el más conocido: un grupo de hinchas supersticiosos pero cargados de responsabilidad deciden raptar a un anciano con serios problemas cardíacos para llevarlo al estadio. El motivo es que su equipo nunca perdía con el abuelo Casale de cuerpo presente. Algo así como cuando socialistas y populares recurren a Felipe o Aznar casi como amuleto para sus campañas. Sobra decir que en este caso no siempre se cumple la cábala.
En Lo que se dice un ídolo, el escritor habla de un futbolista que siempre vadeaba las provocaciones y los desafíos, que en un campo de fútbol son tan constantes como en la política. Era un futbolista siempre previsible. Por eso casi nadie le tenía entre sus favoritos hasta que un día se le agotó la paciencia, un rival le andaba buscando las vueltas y respondió. La reacción le costó una tarjeta roja y convertirse en el ídolo de la afición. Es compaginar estos días la lectura de periódicos y los cuentos de Fontanarrosa y no saber si Rajoy es presidente del Gobierno, líder del PP o lateral derecho de un futbolín.
Sería demasiado hasta para las audiencias televisivas que Rajoy se apease de su lógica macroeconómica para asestar un cabezazo a Pablo Iglesias en una de esas pachangas en las que el de Podemos luce camiseta tricolor y principio de michelín castoso. Pero a Rajoy su afición hace ya tiempo que le pide algo más que lo previsible. Y ya no es sólo Aznar y su milicia rebelde de la FAES, sino esa parte del partido habitualmente mansa y cuidadosa de no enfadar al líder que reparte los sillones. La misma que ahora actúa temerosa de que no quede nada para repartir.
El tramo final de legislatura para el líder del Ejecutivo recuerda a otro escrito del rosarino. Relato de un utillero gira en torno a otro futbolista acostumbrado a levantar empresas difíciles, pero condenado por su destino a hacerlas fracasar siempre en el último minuto: tras un campeonato recibiendo todo tipo de patadas y venciendo adversidades, falla un penalti y se mete un gol en propia justo el día de la final. Por si no era suficiente, el relato se apoya en la mitología griega para explicar la tragedia. Como para no tenerle miedo a los griegos.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






