ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Dar luz

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad17-06-2015
La información, como la vida, está llena de contradicciones. Una asiste a una rueda de prensa sobre la pobreza en la que los asistentes son agasajados con delicias gastronómicas para llenar el buche y endulzar las preguntas incómodas. Y claro, ni lo uno, ni lo otro. Otra situación habitual es que el teléfono no deje de sonar en busca de una confirmación para asistir al día siguiente a una presentación más publicitaria que noticiosa. Y claro, la respuesta mecanizada es un sí que al día siguiente quizás no lo sea. También es común que el político de turno responda con los argumentos de siempre a su paso semanal por el Congreso de los diputados y, en un descuido, salte un bombazo informativo que manda al garete toda a la agenda y toque improvisar de nuevo hasta el siguiente bombazo que haga olvidar a éste en el próximo cuarto de hora. Claro, es porque vivimos la dictadura de la actualidad. Eso dicen.
Menos mal que en las calles de esta bendita profesión una se cruza todos los días con maestros de los que aprender: en pericia informativa, en astucia política, en estrategia publicitaria, en olfato periodístico, en habilidad literaria, en fuerza narrativa, en credibilidad de presencia... Quedan muchos referentes. Sólo hay que saber verlos. Tener ojos para esos especialmente iluminados. Aunque no es tan fácil.
Lo que tenemos que hacer los periodistas es dar luz, dijo un hombre flacuchoMenos mal que en todo este cruce de caminos a la carrera peligrosa del semáforo en ámbar aparecen personas de principios en las que reposar la cabeza para retomar el rumbo y el aliento. Menos mal. Y menos mal que, tras un día de trabajo tan agotador como apasionante (gracias a Dios, muchos son así), venga un señor campechano, flacucho y de vuelta de todo y suelte a modo de consejo como el que no quiere la cosa que dice que lo que tenemos que hacer los periodistas es dar luz.
Así que, sin necesidad de repartir linternas, va el buen hombre y larga la receta que querrían tener todos los michelín: con bondad, con justicia y con verdad. Ahí es nada el cometido. Como lo de ver los maestros, no es tan fácil.
Ojalá que muchos colegas estén dispuestos a terminar cada día con agujetas en las pestañas por haberlo intentado. Ojalá que el Periodismo siga vivo a pesar de las contradicciones informativas, los políticos de turno y la agenda surrealista de cada jornada. Ojalá que la luz no se apague.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






