ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Otros vendrán que bueno me harán

Por Isaac Á. Calvo
3 min
Internacional15-06-2015
"Otros vendrán que bueno me harán", esto es lo que debe de estar pensando Felipe González. Y no solo por los sucesos actuales, sino por los que llevan ocurriendo en el PSOE desde hace muchos años.
El ex presidente del Gobierno, acorralado por los casos de corrupción protagonizados por personas de su confianza, perdió las elecciones de 1996 frente a José María Aznar. A pesar de la última etapa marcada por los corruptos, González supo hacer avanzar a España en unos momentos difíciles. Podría llegar a decirse que sus 14 años en La Moncloa tuvieron más luces que sombras.
Felipe González ya ha superado el periodo de defenestración con el que la opinión pública castiga a los ex presidentes españolesFelipe González ya ha superado el periodo de defenestración con el que la opinión pública castiga a los ex presidentes españoles. El paso del tiempo ayuda a tener perspectiva, pero, sin duda, el valor de González ha ido creciendo gracias a los ocho años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y a los líderes socialistas que le sucedieron, incluyendo al actual, Pedro Sánchez.
Por si estas cuestiones internas no fueran suficientes, González también ha visto cómo su caché internacional ha aumentado. Desde que el ex presidente asumiera la defensa de líderes opositores venezolanos, el runrún no ha parado de crecer.
Felipe González ha ganado la partida mucho antes de viajar a Venezuela. A Nicolás Maduro le falta mano izquierda y le pierden las formas. Sus discursos, acusaciones y peroratas solo han servido para dar publicidad a la visita de González y para que la opinión pública estuviera pendiente de lo que ocurría.
Nicolás Maduro ha perdido una buena oportunidad para mostrar un lado conciliador y facilitar el trabajo de González en Venezuela, aunque solo fuera como parte de una estrategia política de imagen ante el mundo.
Nicolás Maduro habría salido ganando haciendo la pantomima y permitiendo que González se entrevistara con los opositores encarceladosEl presidente venezolano habría salido ganando haciendo la pantomima y permitiendo que González se entrevistara con los opositores encarcelados o bajo arresto. Al fin y al cabo, Maduro y el chavismo tienen tanto poder en el país y manejan tantos resortes que este tipo de encuentros siempre están bajo control.
La actuación de Maduro en este caso refleja inseguridad porque ve amenazas donde, realmente, no las hay. El Gobierno venezolano debería preocuparse de la grave crisis social, económica... que sufre la población. Ahí está el verdadero riesgo, que la carestía y la inseguridad sigan creciendo y alcancen niveles insoportables.
Si llega ese día, será el pueblo el que se rebele y el que derroque al régimen. No solo participarán los opositores, serán los propios chavistas los que lleven la iniciativa porque, además, se sentirán defraudados por los líderes a los que tanto tiempo idolatraron.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






