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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Eres lo que tuiteas

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España15-06-2015

El tal Zapata ha tardado apenas un día en hacer buenos a esos concejales de toda la vida que amamantados desde su edad política más temprana en las juventudes de algún partido crecían durante años al cobijo del discurso oficial sin que la mayoría conociésemos de ellos ni siquiera sus nombres. Meros transmisores de argumentarios previamente establecidos por sus partidos para evitar precisamente que alguno de los suyos interpretase aquella máxima atribuida a Marx (Groucho): mejor ceñirse al argumentario y parecer tonto que opinar por libre y despejar las dudas definitivamente. Eso la vieja política de siempre parecía tenerlo razonablemente controlado para desesperación de periodistas ávidos de titulares y decepción de ciudadanos en busca de algo de espontaneidad en sus representantes. Hubo que conformarse con otros espectáculos como el del uso del dinero público para lo que sí dieron libertad creativa. Pero esa es otra historia.

El tal Zapata o el tal Soto opinando por libre han venido a confirmar varias cosas. Entre ellas que twitter no es el mejor medio para ensayar debates morales sobre el uso del humor negro o plasmar tu indignación contra un ministro soltando burradas igual que las cinco de la madrugada de un sábado no es el mejor momento de escribir a tu ex novia. El día que todos entendamos esto, nos ahorraremos muchos disgustos. En la frivolidad de los 140 caracteres uno puede apuntalar el peor de sus curriculums en la política actual en la que precisamente formaciones como la que integra Zapata han abanderado el principio de que, además de serlo, hay que parecerlo. Formaciones que se han presentado bajo una imagen inmaculada que casa poco con meter a judíos en un cenicero o guillotinar a los políticos que no te gustan. Y ahora ponte a explicar no sé qué de unas comillas que para entonces ya te habrás cavado tu propia tumba al tiempo que la mayoría corre a borrar su rastro digital, cerrar sus cuentas de twitter y Facebook (¡ay esas fotos!) y hasta salirse del chat de WhatsApp de los colegas por si acaso, no vaya a ser. Hoy un pantallazo puede tener el mismo efecto que el más demoledor informe de la UDEF.

El tal Zapata argumenta que no es lo mismo mofarse del holocausto o las víctimas de ETA siendo un mero ciudadano que hacerlo como concejal. Siendo el hecho en si igual de grave, la única diferencia es que al concejal sí se le pueden exigir responsabilidades. Más si cabe siendo el concejal de Cultura. Viene al caso recordar, por cierto, las operaciones de la Guardia Civil por enaltecer el terrorismo en mensajes parecidos. Manuela Carmena, afronta así su primera crisis -gobernar era esto- más como víctima que como culpable pues ni a Zapata ni a Soto los eligió ella. Este argumento sirve para exonerarla tanto como para advertir de las tardes de gloria que prometen plataformas como Ahora Madrid, creadas bajo el riesgo de aunar en un tiempo récord tantas sensibilidades de origen tan diverso. Más allá de la imagen de entrañable abuelita que de forma nada inocente se nos ha vendido de Carmena como alternativa a la altanería incorregible de Aguirre, está por ver si la flamante alcaldesa es capaz de controlar a sus pupilos en torno al proyecto que ella encabeza. Si no lo consigue tendrá un problema mayor que unos tuits escritos hace años.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio