ANÁLISIS DE ESPAÑA
La hoguera

Por Alejandro Requeijo
3 min
España30-03-2015
Que a estas alturas los españoles sigan contestando en las encuestas que la corrupción figura entre sus principales preocupaciones suena tan creíble como cuando alguien dice que sólo pone la televisión para ver documentales de La 2. A la hora de la verdad siempre hay un índice de audiencias o un escrutinio electoral para dejar con el culo al aire tanto postureo. Ya sea en Madrid o Valencia, donde la indignación por los escándalos de la Gürtel asestó al PP sendas mayorías absolutas, o más recientemente en Andalucía, donde la irritación por el fraude masivo de los EREs y los cursos de formación han otorgado al socialismo otros cuatro años más de holgada mayoría Y no será por falta de información, desde luego.
Una de las consecuencias de esta crisis es que el ciudadano ha cambiado sus inquietudes. Nunca en las parrillas de televisión ha habido tanto espacio para el análisis de la actualidad. Donde antes abundaban los corrillos sobre cotilleos ahora abundan las tertulias de información política. Si hoy una cadena privada se puede permitir el lujo de dedicarle el prime time del domingo a un programa sobre el funcionamiento de los fondos de inversión o la factura de la luz es porque la gente lo ve. Se ha informado mucho sobre la corrupción y sin embargo hoy parece un fenómeno amortizado, si es que alguna vez fue condicionante para poner o quitar gobiernos. Cuesta encontrar un precedente claro y directo de esta causa efecto. Por si había dudas ahí está Esperanza Aguirre, de nuevo con serías opciones de volver a ganar unas elecciones pese a acumular una ristra de estrechos colaboradores bajo sospecha o directamente entre rejas.
Esto viene a redundar en la idea de que al español no le inquieta la corrupción desde el punto de vista moral. Al español lo que le cabrea es tener la sensación de ser el único que no estaba invitado a la fiesta. Y de eso no se percata hasta que le cuentan que el vecino atesora viajes a Suiza para esquiar y otras cosas mientras él se tiene que conformar con ir de vacaciones donde siempre y con el mismo coche de siempre. Da la impresión de que hay demasiadas ganas de que España se recupere de verdad para volver a mirar hacia otro lado y repetir los errores del pasado. Los investigadores de la UDEF calculan que la factura de la fiesta en Andalucía puede alcanzar hasta los 3.000 millones de euros. Se da la circunstancia de que en este caso no se lo llevaron cuatro listos sino que ahí pilló hasta el Tato, circunstancia fundamental a la hora de amortiguar el cabreo en las urnas, qué duda cabe. Y mientras tanto UPyD enfila el camino hacia la irrelevancia más absoluta después de haberse dejado todos estos años mucho tiempo y dinero en personarse en los juzgados, que es donde de verdad se persigue a los corruptos: sentándolos en el banquillo y mandándolos a prisión en el mejor de los casos.
Pero en muy poquito tiempo el espacio que antes parecía ocupar UPyD, ahora lo acapara con éxito Ciudadanos. Albert Rivera es un fenómeno impulsado en el ámbito nacional por los errores de sus rivales y por el buen aprovechamiento de los medios de comunicación como antes hizo Podemos con evidente olfato. Principalmente la televisión, capaz de crear ídolos y destruirlos a la misma velocidad que Gil devoraba entrenadores o tan rápido como lo que tarda en ponerse de moda el último video viral en youtube para luego caer en el olvido en cuanto aparece el siguiente. A veces cuesta recordar por qué te habías levantado cabreado esa mañana. Y los espectadores/votantes no sólo asistimos a esa hoguera, sino que le echamos más madera para que siga prendiendo a un ritmo cada vez más frenético hasta que llega un momento en el que uno asume que lo efímero a veces es demasiado frívolo como para tomarlo en serio.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






