SIN CONCESIONES
El puñal de Rajoy

Por Pablo A. Iglesias
4 min
Opinión11-03-2015
Corría el pasado mes de septiembre cuando un dirigente del PP me puso en la pista: "Si aceptamos a Aguirre para el Ayuntamiento no deberíamos tragar a Ignacio González para la Comunidad". Por aquel entonces en la sede nacional de Génova 13 asumían que ocurriría lo contrario de lo que al final ha pasado. Daban por hecho que González sería el candidato autonómico porque tenía un pacto cerrado con Cospedal. En cambio, pocos, muy pocos pensaban que Aguirre encabezaría la lista al Ayuntamiento. Sabían que Rajoy no la soporta y creían que no la necesitaba. Las encuestas no reflejaban todavía el hundimiento del PP y cundía la tesis optimista de que, sin Ana Botella, casi cualquier dirigente popular ganaría las elecciones.
Al final, Rajoy se ha decantado por Esperanza Aguirre para la Alcaldía de Madrid porque nadie más que ella garantiza el triunfo y nadie mejor que ella puede dar la vuelta a las encuestas en apenas dos meses. Si no consigue mayoría absoluta, andará cerca. Pero si pierde la satisfacción de Rajoy llegará por haber acabado políticamente con la rival más dura que ha tenido a lo largo de su larga trayectoria. De Zapatero no se fiaba pero de Aguirre puede decirse que le pone nervioso. La lideresa, por el contrario, ha conseguido lo que siempre buscó al abandonar la Comunidad de Madrid. Cuando anunció su retirada, en su entorno ya se rumoreaba que volvería para ser alcaldesa. Ahora podemos ir más allá y augurar que el Ayuntamiento no será su último destino. Tiene puesto el ojo en los escaños del Congreso de los Diputados y, si Rajoy se estrella en las urnas durante los próximos meses, volverá a intentar un asalto a La Moncloa.
Aguirre tiene puesto el ojo en el Congreso e intentará el asalto a La MoncloaCuando el entorno de Rajoy empezó a reconocer hace meses que había que poner fin al tándem formado por Aguirre y González, lo que en realidad se buscaba era tomar el control del PP de Madrid. El gran poder de Aguirre durante la última década ha sido dominar el partido, hacer las listas electorales a su antojo, meter topos en el ayuntamiento a Gallardón, contratar a dirigentes descontentos, etc. Rajoy quería acabar con todo eso hace tiempo pero nunca se atrevió. Sin embargo, hace unos meses empezaron a convencerle de la conveniencia de asumir el mando en Madrid para despojar a Aguirre de su capacidad de influencia. Y así ha sido al final. Cospedal, en otros tiempos peón de Aguirre y aliada de González, ha tenido que ejecutar el golpe de gracia del rajoyismo al PP de Madrid que le dio la oportunidad de entrar en la alta política como consejera de Transportes de la Comunidad.
Rajoy siempre actúa tarde y en ocasiones como esta con muy dudosas formas. Pero cuando lo hace así suele ser con el cuchillo entre los dientes y sin piedad alguna. Así se cargó a Gallardón del Gobierno, así prescindió de Acebes y Zaplana, así aniquiló a Piqué en Cataluña, así desesperó a María San Gil y así espantó a Mayor Oreja. Cuando alguien se entromete en su camino, carece de remordimientos. Pero si no le molestas o le apoyas, deja libertad total hasta rozar la pasividad. Ahí está como ejemplo Celia Villalobos jugando al Candy Crush o al Frozen -lo que sea- en el Hemiciclo del Congreso y Ramón Luis Valcárcel en Murcia poniendo y quitando presidentes sin que la dirección nacional se escandalice por semejante personalismo de poder. En cambio, a Ignacio González se lo ha cargado tras dos portadas de periódicos filtradas de forma interesada para justificar que prescinde de él. Parece que así aparta a un posible corrupto que ni siquiera está imputado, pero a la vez proclama candidato a Imbroda en Melilla, que sí tiene citación judicial.
Rajoy ha dado el mayor golpe de autoridad en el PP en sus 12 años al frenteEl cuchillo de Rajoy es así. Por un lado paciencia infinita y por otro lado misericordia cero. Ignacio González nunca le cayó bien y si alguna vez tuvieron buena relación han pasado demasiados años, tantos que este humilde periodista carece de memoria. El todavía presidente de la Comunidad de Madrid ha hecho todo lo posible en el último año y medio para agradar a Rajoy, todo excepto criticar en público a Montoro y ponerle verde en privado. La corte madrileña es muy pequeña y al final todo se sabe, especialmente cuando algunos empresarios y periodistas juegan a dos bandas con tal de obtener favores en las cloacas del poder. Rajoy ha recibido en los últimos meses abundantes avisos e informaciones sobre las miserias de Ignacio González y las peores aún no han salido publicadas, ni falta hace ya. La realidad es que Rajoy ha dado el mayor golpe de autoridad en el PP en sus 12 años al frente. Quien le tosa ya sabe a lo que se expone. Pero si esto lo hubiera hecho hace una década habría evitado muchos problemas. Claro que si lo hubiera hecho hace diez años no sería Mariano Rajoy.
Seguir a @PabloAIglesias

Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






