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CRÓNICAS DEL ESPACIO INTERIOR

Ni rico ni pobre

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión29-07-2002

El pobre es el que carece de recursos suficientes con que gestionar una vida digna. El rico, aquel cuyo exceso de recursos requiere mucha más gestión de la razonable para una vida feliz. Con esta teoría juguetona y de andar por casa me felicitaba yo al no ser ni lo uno ni lo otro y al conversar ridículamente sobre quién de los dos -rico o pobre- merece mayor compasión por parte de la equilibrada clase media. Esta teoría se me aparece más acertada de lo que juzgué al principio, sobre todo si medimos la riqueza en bienes materiales e inmateriales distintos del dinero -que, por cierto, es una realidad de la que ya no sé cuánto de material y de inmaterial tiene-. Por ejemplo: me doy cuenta de lo asquerosamente rico que soy en algunos bienes materiales de escaso valor económico y personal: periódicos atrasados, libros insulsos, propaganda, facturas... cantidad de cosas que requieren más gestión de la que soy capaz de afrontar sin sudar más de la cuenta. ¡Quién fuera más pobre en esos recursos! Incluso leyendo la sacrosanta prensa encuentro ejemplos de esto. Pondré uno para esos que creen más real lo que aparece en los periódicos que lo que le pasa a su vecino: el reajuste en el plan estratégico de Telefónica. Quién iba a pensar que por culpa de sus inversiones en Europa y en UMTS iba a sufrir tanto en la Bolsa. Y quién iba a pensar que al abandonar a Europa y a dicha tecnología su valor bursátil se dispararía en un crecimiento histórico. Resultó que quienes saben de pasta, los inversores, pensaron que Telefónica estaría más feliz y centrada siendo un poco más pobre y gestionando sólo lo que es capaz de gestionar. Tan razonable resulta la confianza de los inversores en la operadora como la mía en Rafita, un ingeniero industrial con más de dos metros de alzado que nunca dejaba a nadie jugar atrás en el futbolín. Sabía que ese era su sitio, y nunca tuvo la ambición de manejar más jugadores. Gracias a ese sentido común de no aceptar más gestión de la que uno es capaz, apenas conoció más juegos, pero resultó invencible al futbolín.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach