ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Dolor para España desde Oriente Próximo

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional02-02-2015
El eterno conflicto en Oriente Próximo ha sacudido a España de una manera tan trágica como dolorosa. El cabo Francisco Javier Soria fue asesinado durante un enfrentamiento entre tropas israelíes y la milicia islamista libanesa Hezbola. Dos razonamientos casi instintivos vienen a la cabeza ante un acontecimiento como este. El primero es pensar en lo criminales que son los islamistas. El segundo, preguntarse qué hace allí un militar español.
El primer pensamiento queda rápidamente descartado cuando la investigación confirma que los disparos que mataron al cabo Soria procedían de Israel y no del lado libanés. Una vez más, el Ejército israelí cae en la provocación de Hezbola, y vuelve a responder de una forma desproporciona ante la amenaza que recibe. Unas tropas tan bien entrenadas y que emplean armamento y tecnologías sofisticadas deben saber dónde están los cascos azules de Naciones Unidas, a los que pertenecía el militar español.
Es cierto que hay voces que acusan a los islamistas de pertrecharse en las inmediaciones de donde se ubican los integrantes de la ONU y lanzar ataques desde allí. Aun así, este hecho no debería servir de excusa a Israel para responder con una acción que puede provocar los mal llamados daños colaterales. No es solo la tragedia de asesinar civiles locales, sino también la de acabar con la vida de militares que prestan servicio a Naciones Unidas, y cuya misión es pacificar la zona.
Lamentablemente, no es la primera vez que los cascos azules (españoles y de otras nacionalidades) son atacados y pierden la vida mientras desempeñan su labor. Este tipo de sucesos debe hacer que la ONU se replantee la eficacia de misiones como esta, cuyos integrantes, la mayoría de las veces, están atados de pies y manos. Además, cuando hay tanta diferencia entre las partes en conflicto (Israel es muchísimo más potente que Hezbola), el más fuerte tiende a considerar la presencia de Naciones Unidas como un estorbo para la consecución de sus fines.
La muerte del cabo Francisco Javier Soria debe servir para recordar la importante labor que desarrolla el Ejército de España, no solo en territorio nacional sino también en el extranjero. Este es un trabajo más importante de lo que muchos creen, pues permite velar por los intereses y por la seguridad de todos desde el mismo epicentro del conflicto.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






