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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Putin, el G-20 es un gasto de dinero en balde

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional18-11-2014

Vaya gasto que ha hecho Vladímir Putin. Es cierto que el dinero público es de todos, o no es de nadie, como dijo aquella gloriosa ministra socialista del Gobierno de Rodríguez Zapatero. En cualquier caso, como en el resto de los ámbitos de la vida, hay que ser cuidadoso y contener los gastos. El viaje del presidente de Rusia a la cumbre del G-20 en Brisbane (Australia) ha servido para poco más que para malgastar tiempo y dinero. Es verdad que Putin demuestra tenerlos bien puestos al ir tan lejos para reunirse con Barack Obama y los principales líderes de la Unión Europea, entre otros mandatarios. Con lo agustito que se está en Moscú al calor de una buena chimenea, y con todo lo que está pasando en Ucrania y lo que sucedió en Crimea, lo más cómodo hubiera sido quedarse en casa. Aun así, Putin creyó que era más conveniente no perderse la cita con sus homólogos. Pero si se acude, hay que hacerlo con todas las consecuencias y, sobre todo, no hay que abandonar la cumbre antes de que termine, y, menos, por ser criticado. Es verdad que en este tipo de encuentros hay un ambiente distendido y mucho postureo, pero también lo es que la grave injerencia rusa en territorio ucraniano es un asunto que no se debía dejar pasar. Como era de esperar, Estados Unidos y la Unión Europea recriminaron a Putin su actitud y le amenazaron con más sanciones si no depone sus políticas expansionistas. Obama y sus aliados poco más pueden hacer con Putin. Evidentemente, el uso de la fuerza, además de ser la última opción en todos los casos, está descartado dada la capacidad militar y nuclear rusa. Las represalias económicas contra Rusia parecen más efectivas, pero también deberían ser analizadas con detenimiento porque pueden acabar perjudicando a quien las impone. El mundo está cada vez más globalizado y hay numerosas interdependencias. Rusia alberga importantes recursos naturales para exportar, y tiene una inmensa población a la que el mundo desea venderle sus productos. Putin es listo y la ecuación es sencilla: cuanto más sanciones pongan a los intereses de Rusia, mayores trabas aplicará el Kremlin a los que quieran comerciar con los rusos.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD