ANÁLISIS DE ESPAÑA
Voy a robar un banco

Por Alejandro Requeijo
2 min
España10-11-2014
“Mañana voy a robar un banco. Llevaré todo lo necesario. Concretamente atracaré la sucursal bancaria que hay al lado de mi casa. La dirección es calle Úbeda, 47 de Madrid. Acudiré en torno a las 17.30 acompañado de unos cuantos voluntarios que se han prestado a ayudarme en esta acción. Me siento legitimado para ello porque son muchas las personas que se sienten estafadas por los banqueros. Dicen que les roban. Cientos de miles de personas me apoyan y eso es suficiente. Tendré un coche Seat León esperando en la puerta con matrícula 2043 BRS para fugarme. No dudaré en usar todos los medios a mi alcance para lograr mi objetivo. Aunque hay muchas personas que se han prestado voluntarias para ayudarme, yo soy el único responsable de lo que va a pasar. Este mismo mensaje se lo he hecho llegar a todos los medios de comunicación por lo que supongo que ya lo sabrá la Policía. No me importa. Lo haré igual”. Imaginen por un momento que el mensaje anterior fuera cierto. Que realmente alguien anunciase a los cuatro vientos la comisión de un delito. Que diese los datos del dónde y el cuándo. Ahora imaginen que la Policía no hiciese nada para evitarlo. Pues eso es lo que sucedió el 9N en Cataluña. La Generalitat realizó un referendum que llevaba meses anunciando. El Tribunal Constitucional determinó que su celebración era ilegal. Pero aún así lo hicieron. Y nadie hizo nada para evitarlo. Ni los Mossos, ni la Policía Nacional. Nadie. Vale que los resultados no son vinculantes. Vale que hasta Pujol se hizo fotos en las colas de votación como si fuese Mickey Mouse en una ficticia Disneylandia de la democracia en versión Espanya ens roba. Suerte para los organizadores que en noviembre es difícil que salga un día de playa como el día que hubo que votar el deseado Estatut y la mayoría eligió la sombrilla y la tumbona en lugar de la libertad. Pero la mera celebración de la consulta supone un fracaso del Estado de Derecho. Porque una vez más la ley ha sido burlada. Una de las bazas que más ha trabajado el nacionalismo en Cataluña ha sido incumplir por sistema las resoluciones judiciales que afectaban a sus intereses. Así han convertido paulatinamente la ley y las normas aceptadas por todos en papel mojado, sin autoridad. Eso ha contribuido a que la voluntad popular prime sobre la Ley en su peligroso concepto de democracia donde hoy se pregunta por la independencia y mañana –¿por qué no?-- sobre la conveniencia de seguir pagando impuestos o ir a trabajar los lunes, ¿sí la mayoría lo quiere así? Y el Gobierno se consuela ridiculizando el 9N en lugar de asumir que al final las urnas sí que salieron a la calle incumpliendo una resolución nada menos que del Tribunal Constitucional. Para que luego digan que todos somos iguales ante la Ley.
Seguir a @Alex_Requeijo

Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






