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SIN CONCESIONES

Lo peor del ébola

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión14-10-2014

Lo peor del ébola es, sin duda, cada vida humana que muere por este virus infernal. Da igual que la víctima pueda llamarse Teresa, que sea misionero o que subsista en Sierra Leona rodeada de pobreza. Cada muerte es lo peor del ébola, aunque algunos pretendan utilizar nuestra indignación para fines particulares. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser que cientos de médicos y enfermeros se jueguen la vida por salvar a un semejante. Podría ser lo peor del ébola pero no nos equivoquemos. Ese altruismo en realidad es lo más positivo de la enfermedad. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser que los hospitales españoles carezcan de medios suficientes para salvar esta crisis. Sin embargo, en África los tienen muchos peores y no por ello dejan de luchar. Los de Estados Unidos supuestamente son mejores y han sufrido un contagio similar. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser lo cerca que hemos visto la muerte. Un guante mal colocado, un descuido al tocarnos la cara, una caricia al enfermo... Vivimos sin querer ser conscientes de nuestro destino final, como si fuéramos eternos cuando sólo somos seres pasajeros en este mundo. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser el debate absurdo sobre un animal. Resulta triste y desolador que el sacrificio de un perro genere más protestas y llene más páginas de periódicos que el hambre de millones de personas en el planeta. Estamos perdiendo los valores y alterando su escala de forma peligrosa e irracional. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser la incoherencia de quienes semanas atrás respaldaban la repatriación de dos misioneros españoles con ébola y ahora la critican de manera ventajista. Claro que peor es la insolidaridad de quienes la rechazaron entonces y esperaban la mínima ocasión para demostrar su oportunismo. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser la descoordinación y la falta de rigor de la Consejería de Sanidad de Madrid. Esto es lo que pasa cuando fragmentas un sistema público esencial en diecisiete partes. Acaba funcionando como reinos de taifas y con un califa apoltronado en cada fortaleza. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser la demagogia sobre los recortes sociales. Nada tienen que ver los descensos presupuestarios de años anteriores con el pequeño lapsus de Teresa, que ella misma ha reconocido. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola es que se apruebe un protocolo de actuación contra la enfermedad y todo el mundo se lo salte. Desde la involuntariedad de la auxiliar de enfermería contagiada hasta la dejadez del responsable de Sanidad, sin olvidar la mala praxis de la empresa de ambulancias. La negligencia es mayúscula y colectiva. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser la falta de explicaciones y de transparencia de los políticos. En momentos de crisis es cuando la sociedad requiere un líder que dé la cara, que transmita seguridad, que aporte certidumbres y que apacigüe la histeria de las masas. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser la cobardía de una ministra, el ansia de poder de una vicepresidenta empeñada en acaparar competencias o la habitual indolencia de un presidente que acude al hospital a hacerse una foto, como si eso resolviera todo lo demás. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser el electoralismo en bloque de casi toda la oposición, exigiendo dimisiones en plena crisis cuando los ciudadanos requieren con urgencia más soluciones y menos alarma social. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser la confusión creada por los sindicatos de médicos y enfermeros, más interesados en intoxicar a la prensa con datos falsos que dejen en ridículo a las autoridades que en hacer su verdadero trabajo. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser el circo de los medios de comunicación con entrevistas telefónicas a enfermos aislados, titulares sensacionalistas, preguntas irrespetuosas a médicos que carecen de culpa, noticias sin confirmar que son desmentidas poco después y fotografías que violan el derecho a la intimidad protegido por la Constitución de 1978, esa misma que algunos se quieren cargar. Al margen de la muerte de cualquier persona, lo peor del ébola podría ser todo esto y muchas más cosas. Pero lo peor del ébola, al margen de la muerte de cualquier persona, es que España ha vuelto a cavar trincheras para enfrentarnos unos a otros, para cuestionar el sistema por enésimo capítulo y para destrozar cuanto nos une. Nos encanta destruir al prójimo en vez de construir un país mejor. En vez de juntarnos para solucionar esta crisis, nos hemos vuelto a enfrentar con fines personales o vengativos. Al margen de la muerte de cualquier persona, esto es sin duda lo peor de esta crisis del ébola.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito