ANÁLISIS DE CULTURA
Guión por imitación

Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura17-09-2014
“Cine de autor” para todos los públicos. El homo faber de lo peculiar, el director rato de Hollywood. Hoy da coletazos el productor de películas de ciencia ficción, maquillaje y efectos especiales, porque ha nacido una estrella. Y ese iluminado no hace más que contar lo más simple y a la vez fascinante de la naturaleza: el paso del tiempo. Richard linklater tardó 12 años en rodar Boyhood. Y no se trata de tramar un argumento con principio y final. No sabes lo que ocurrirá, sólo lo que surge durante el presente. Es la creación de un guión por imitación. Tan simple pero a la vez tan complicado. “El tiempo es el ladrillo con el que se construye el cine”, pero eso lo sabe Linklater y pocos más. Ocurren las cosas y después se cuentan. Predecir el futuro sale a veces bien, otras se convierte en una mamarrachada del futuro dramatizado. Las historias son más emotivas cuando relatan realidades vividas. Podríamos hacer tantas películas sobre lo vivido como almas existen en este mundo. La mayoría serían dramáticas porque eso es el paso del tiempo, un continuo melodrama de sucesos a veces exagerados y otras atenuados. Otros duelen tanto que no hace falta explicarlos: la enfermedad, cuando aparece como un brote que inunda siglos. El tifus, la peste, ahora el ébola. Las guerras. Europeas, mundiales, yihadistas. Los conflictos políticos. De las dictaduras a los desafíos que, menos mal, de momento se quedan en ello. Y la identidad, ese escudo humano que tenemos todos, pero que algunos usan en su favor para llenarse los bolsillos de billetes morados. Y detrás de todo aquello se esconden hechos que nunca cambian con el paso del tiempo. Que regalan películas, que causan todo lo demás: la envidia, tan cizañera como peligrosa, que está detrás de estrategias manipuladoras para conseguir lo mismo o más. Suma que da igual a la picaresca, en formato 3% o en sobres tan blancos como poco vírgenes son sus intenciones. Y la mentira, tan fácil de pronunciar como de descubrir. Tan fácil de tapar como interesados en una parte del pastel. Y que cada uno aplique esta frase a un hecho de su vida o de la de los demás que le parezca. Seguro que salen muchas películas. Que como se puede ver, no necesitan guión. Sólo el paso del tiempo ayuda.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






