La crónica negra de ETA esta semana
Por Elena López Oliva
3 min
España27-05-2001
"ETA está ahí, estaba antes de la campaña electoral y está después; va a actuar aunque el Gobierno sea un gobierno formado por los nacionalistas y va a actuar como actuaba antes, con radicalidad" estas palabras de Nicolás Redondo Terreros, dirigente del PSE (Partido Socialista de Euskadi) definen la situación que vive hoy la sociedad vasca.
ETA carga de nuevo sus pistolas. El miércoles quiso matar a un vigilante jurado para castigar a la universidad vasca. El viernes acribilló a una persona por su mera vinculación laboral con un periódico. Durante toda la semana los ataques de la kale borroka no han cesado. Esta es la crónica negra que ha servido la banda terrorista esta semana pasada. Lunes 21 de mayo: La librería Lagun de San Sebastián es una vez más objeto de amenazas. Los violentos plasmaron pintadas de "¡Que se vayan...preparando!" y "Faxistak kanpora (Fascistas fuera)" en las persianas del establecimiento, situado en la plaza de la Constitución donostiarra. Esta librería cerró sus puertas el pasado mes de septiembre tras el atentado de ETA contra José Ramón Recalde, esposo de la propietaria del establecimiento, María Teresa Castells, y después de reiterados ataques de los violentos. Miércoles 23 de mayo: ETA intenta asesinar con una bomba lapa a un guarda jurado que trabaja como vigilante en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación del campus vizcaíno de la Universidad del País Vasco (UPV). El artefacto contenía alrededor de un kilo de dinamita y había sido colocado debajo del asiento del conductor de su vehículo particular. La bomba no llegó a estallar por un fallo en su sistema de activación. El artefacto falló, como también falló aquel con el que el pasado mes de diciembre la banda terrorista pretendía acabar con la vida de la profesora y militante socialista Edurne Uriarte. Jueves 24 de mayo: ETA vuelve a matar. Éste es su primer asesinato tras las elecciones vascas del 13 de mayo. La víctima es Santiago Oleaga Elejabarrieta, de 54 años, casado y con dos hijos, director financiero de El Diario Vasco, perteneciente al Grupo Correo, y objetivo tanto del comando Donosti como de los grupos que practican la kale borroka (violencia callejera). Siete balas acaban con la vida de Santiago Oleaga en el aparcamiento del Hospital de la Fundación Matía de San Sebastián, a donde acudía todas las mañanas desde hace tres semanas para seguir una terapia de rehabilitación de una lesión en el hombro, secuela de su práctica como jugador de pelota. Tres disparos le impactaron en la cabeza, otros tantos en la espalda y uno más en el cuello. La prensa reacciona rotundamente contra este asesinato reafirmando su compromiso con la labor informativa y la libertad de expresión. José María Bergareche, consejero delegado del Grupo Correo, lo criticaba diciendo que "tenemos el derecho de denunciar que las armas con que en este país se dispara contra la libertad de expresión y contra el derecho a la información las cargan todos aquellos que, de una u otra forma, jalean la coacción o pretenden que la opinión pública permanezca neutral ante el combate que la vida ha de librar contra la muerte". Desde el final de la tregua de ETA, la banda terrorista ha dirigido sus ataques contra varios periodistas. Nueve días antes de este atentado, ETA enviaba un paquete bomba al periodista de Cambio 16, Gorka Landaburu, que resultaba gravemente herido. Tras una semana llena de violencia en el País Vasco, el lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, ha declarado que "Ha llegado la hora de dar una respuesta contundente a la banda".





