Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

EL ANÁLISIS DE LA SEMANA

Un pan debajo del brazo

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad30-06-2002

Antes los niños traían un pan bajo el brazo. Pan normal, sin ajo, con sal, no integral. Ahora, tener un hijo supone muchos gastos, proporcionalmente más a lo que suponía hace unas décadas. Los niños de ahora –la sociedad actual- piden que el pan lleve relleno: consevantes, estabilizantes, colorantes y algo de comer. Pero, tanto antes como ahora, sigue repitiéndose la misma situación: cuando un niño llega a una familia trastoca la vida de todos sus miembros. En España el Centro de Investigaciones Sociológicas afirma que se está cambiando la vida de más familias por los nacimientos que hace un año, y que se debe a la inmigración. Mientras algunos sectores de la sociedad aumentan la subterránea tasa de natalidad de este país, otros quieren colaborar a ello porque lo sienten como derecho propio. Dicen los gays que ellos tienen “buen gusto” cuando eligen pareja, que lo de la opción sexual no debería impedir casarse, tener hijos, adoptarlos. Sin embargo, muchas veces cuando la sexualidad se toma como un juego, un hijo es lo peor que puede pasar. En Gran Bretaña se ha pedido a los centros de secundaria que faciliten preservativos y píldoras gratis a los adolescentes. Quizás lo que debiera plantearse el Gobierno de Tony Blair es la eficacia y la moral que tiene la educación sexual en Gran Bretaña. Facilitar gratis métodos anticonceptivos a los adolescentes puede inducir a practicar el sexo a la ligera, sin ningún tipo de ética. No todos los jóvenes están preparados para ello. También se les da a los drogadictos jeringuillas, pero son insuficientes. El sida continúa expandiéndose por Europa, y lo hace por vía intravenosa. Quizás la pena de muerte no sea la mejor solución para acabar con la droga, ni con el sida. La justicia, también la de Estados Unidos, debe replantearse si realmente lo es. En las últimas semanas parece haber intentado subsanar viejos errores. Lo que puede que no sea justo es que un niño nazca sin pan y otro muera porque otros quieren que no nazca, que no es importante y que la cabeza de ese hipotético niño no está ¿por qué no? el antídoto al sida, la lucha por los derechos de todos y por la justicia. Un buen relleno para un pan debajo del brazo.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo